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27 dic. 2010

LA DESGARRADORA DE LA FAMILIA MEÑO


La familia Meño


La desgarradora historia de la familia Meño es una lección de coraje y un despreciable ejemplo de mala praxis. Antonio Meño entró en quirófano para someterse a una sencilla operación de cirugía estética en 1989 y salió en coma irreversible. Los padres vencieron la primera batalla judicial. El anestesista de la operación fue condenado por negligencia. Un infierno de apelaciones derivó en la condena definitiva. El Supremo arrebató la razón a la familia y la condenó a pagar 400.000 euros en concepto de costas judiciales.

El Supremo arrebató la razón a la familia y la condenó a pagar 400.000 euros en concepto de costas

Sus padres, panaderos jubilados de Móstoles, se declararon insolventes. Embargada su casa, construyeron una caseta de lona y madera en una plaza de Madrid y emprendieron la lucha a pie de calle. La rutina marcó la vida de los Meño hasta que el doctor Ignacio Frade, aprendiz en el momento de la intervención de Antonio, decidió testificar en contra del anestesista y el Supremo falló a su favor.

La lógica judicial sería alcanzar un acuerdo económico extrajudicial. Sin embargo, Luis Bertelli, el abogado de la familia, ha dejado el caso. "Él dice que su objetivo era darle la vuelta al caso. Y que ya se lo ha dado". Juana Meño suena cansada. Pero no abandona.

http://www.20minutos.es/noticia/913875/0/Protagonistas/anonimos/2010/



3 dic. 2010

EL CALABOZO


El calabozo de la Justicia para la familia Meño. 21 años han estado dentro, donde todos les metieron y del que nadie quiso sacarles. Vieron la luz en esa puerta abierta que, resultó ser una puerta falsa para condenarles de nuevo a vivir entre las rejas del Calabozo.



El Calabozo
Calabozo, calabozo,

experiencia inolvidable,

por algo te llaman "El Pozo"

y me impides que yo hable.

Y yo allí dentro y solo

sigo cantando y cantando

para no volverme loco.

El tiempo sigo esperando

que pase pronto y en tanto

para ir al baño pido permiso

y me dan de comer sopa y guiso.
Calabozo, calabozo,

no sos un lugar hermoso

en tus cuatro paredes habito,

lloro, río, callo y grito.

Meditando, meditando,

preguntándome ¿hasta cuando?

Escribo poesías, mientras tanto

el clima me sigue helando,

esperando y esperando,

que el tiempo pase, volando,

aguardando un largo año.
Calabozo, calabozo,

fuente de tristeza y gozo

brote de alegrías y penas

mientras espero venga mi condena.

Recuerdos que llegan a mi mente,

del pasado, que ya no vuelve,

mientras de sobrevivir trato

debiendo aguantar el maltrato,

afrontando cualquier daño.

Por eso calabozo, te quiero preguntar:

¿Hasta cuando seguirás siendo “mi lugar”?


A QUIENES HAN COLABORADO GRACIAS, A QUIENES LES HAN DEJADO DENTRO SIN ALIENTO Y SIN ESPERANZA GRACIAS, A QUIENES LES HAN DADO ÁNIMOS GRACIAS, A TODOS GRACIAS.



DE ACOSTA AZUAJE.


UN ANTES Y UN DEPUES DEL 19 DE NOVIEMBRE
http://www.youtube.com/watch?v=ykUxEJddBJs&feature=player_embedded

2 dic. 2010

UN GUIÑO A LA SOLIDARIDAD




El Mosquitero — Ayer mientras veía el telediario me quedé sorprendido por unos datos que dieron alrededor de la odisea que los padres de Antonio Meño Ortega han padecido. Su hijo entró en la clínica para hacerse una rinoplastia y tras una negligencia médica éste quedó en coma. Tras el juicio la clínica quedó exonerada de toda culpa y los padres, que ya en ese momento tenían a un hijo convertido en vegetal, se les...


http://www.wikio.es/espana/sucesos/antonio_meno_ortega

28 nov. 2010

EL 'YO ACUSO' DE ANTONIO MEÑO

Antonio Meño tiene hoy 42 años y lleva desde los 21 en coma vigil, postrado en una cama, mente en blanco y cuerpo martirizado. Su caso, como la lucha tremenda y heroica de su madre, Juana Ortega, y de su padre, también de nombre Antonio Meño, es una de esas historias que avergüenzan a toda la Administración de justicia, a todos los poderes públicos, estatales, autonómicos y locales, a las empresas que han intervenido en el caso, a los colegios médicos... a toda la sociedad. No es posible que una familia, en pleno siglo XXI y con la suerte -¿suerte?- de vivir en el llamado Primer Mundo, haya pasado 21 años por este proceso de sentencias y recursos sin que nadie con dos dedos de frente -o de humanidad- pusiera fin al calvario.
Basta la simple relación de hechos: Antonio Meño, estudiante de Derecho, se queda en coma con 21 años en una operación estética en 1989. En 1993, un juzgado condena al anestesista por negligencia. El anestesista recurre y en 1998, cinco años después, la Audiencia Provincial le da la razón y le absuelven. La familia recurre y a los 10 años, 10, el Supremo confirma la absolución y obliga a los Meño-Ortega a pagar 400.000 euros a los demandados por gastos judiciales. Ahora, y ante la aparición de un testigo nuevo que los acusados ocultaron, el Supremo ha ordenado reabrir el caso.

Veintiún años? ¿Es posible que en un país civilizado, Juana Ortega, Antonio Meño y su hijo hayan tenido que pasar 522 días en un tenderete en el centro de Madrid? Y ahora ¿qué hará el Supremo? ¿Otros 10 años? Queda la esperanza de que la empresa propietaria de la clínica recupere la dignidad y crea que ya está bien de tanto sufrimiento y tanto dolor, y que ha llegado el momento -hay que repetirlo: ¡21 años!- de pactar una indemnización.

Cualquier cosa servirá para acabar con la inhumana agonía de estos dos jubilados, que ya en los años cincuenta, en mitad del franquismo, tuvieron que sufrir el drama de una España que los obligó a emigrar a Francia. Ahora la ignominia y la vergüenza se la deben a un sistema democrático, pero ciego y sordo en demasiadas ocasiones.

27/11/2010

http://www.elpais.com/articulo/opinion/acuso/Antonio/Meno/elpepiopi/20101127elpepiopi_3/Tes

25 nov. 2010

El Tribunal Supremo se niega a dar árnica al anestesista de Antonio Meño


María Isabel serrano / Madrid

El doctor Francisco González quiere que se admita ahora que él no conocía al nuevo testigo del caso


El auto del TS decide no modificar su sentencia tal y como pedía el anestesista que atendió a Meño en el quirófano. Este médico, el doctor Francisco González, aseguró en su declaración que el nuevo testigo, el doctor Ignacio Frade "no estuvo en el quirófano" el día de la intervención de Antonio Meño. El fallo del Supremo del 15 de noviembre añadía que la presencia de Frade en el quirófano, que en julio de 1989 estaba como aprendiz, "no ha sido negada por el anestesista". Y, sin embargo, dicho anestesista pretende, ahora, que ese no fue su testimonio.
«Cúmulo de ambigüedades»
En su auto, el Tribunal Supremo deniega la petición del anestesista para modificar la sentencia porque, refiriéndose al doctor González, indica que "su falta de rotundidad" en las respuestas "evidenciaron, de nuevo en el proceso de revisión, el propósito de mantener en la sombra, oculta tras un cúmulo de ambigüedades, la verdad de lo ocurrido y que determinaron, junto al resto de la prueba, a entender concurrente la denunciada maquinación fraudulenta".
El doctor Frade dijo que en la operación de Meño, hubo un fallo en la anestesia y que el anestesista no estaba cuando se produjo dicho fallo. Sin embargo, la teoría del doctor González y de la clínica ha sido que al final de la operación de rinoplastia, Antonio Meño se tragó su propio vómito, algo que negó el doctor Frade cuando estaba allí como aprendiz.
En su día, el Juzgado de Instrucción número 11 de Madrid, la Audiencia Provincial y el propio Tribunal Supremo, con las pruebas que entonces contaban y sin el nuevo testimonio del doctor Ignacio Frade, consideraron que la actuación del anestesista había sido correcta. El 3 de noviembre, cuando se revisó el caso en el Supremo, el Alto Tribunal estableció que se debía reabrir el caso por "manipulación fraudulenta". A finales de la pasada semana, y tras 522 días viviendo en un chamizo en la plaza de Jacinto Benavente, la familia Meño Ortega volvió a su casa en Móstoles.
Día 24/11/2010 - 21.47h



http://www.abc.es/20101124/local-madrid/sentencia-201011241949.html

23 nov. 2010

PARTE DEL TEXTO PUBLICADO EN UNA REVISTA ALEMANA

Texto integro extraido de la revista alemana.

Como Juana Ortega recuerda esta escena, sus ojos se llenan de lágrimas. Ese día, en julio de 1989, a las 10:45 horas, vio a su hijo durante el tiempo sana pasado. Ahora está sentado a su lado en una choza en el centro de Madrid. Sobre el cuerpo retorcido de Antonio se ha extendido una manta. Sus ojos se abrieron, su malmt la mandíbula, pero no pueden ser comunicadas. Su cerebro está muy dañado.



La cama está en una pequeña choza en el centro de la capital. Es una protesta con hojas de tableros de partículas y de plástico. 17 meses han vivido los padres y el hijo aquí en el invierno y el verano. Lo han soportado porque nada más era soportable.


Desde que la operación hace 21 años, Juana Ortega tratar de demostrar a su marido en la corte que su hijo fue asesinado por un defecto del anestesista en un estado de coma. Pero no una y otra vez. Se escribió al rey español, el presidente y el Consejo de Derechos Humanos de la ONU en Ginebra. Pero los poderosos, dicen que la pareja que no había considerado.

http://www.spiegel.de/panorama/gesellschaft/0,1518,730429,00.html

19 nov. 2010

POEMA DEDICADO A: ANTONIO, JUANA Y SU HIJO.

Mientras desmontábamos la caseta, Dº Luis Sereanaa, me dejó un poema dedicado a los Meño, cuando llegué a mi casa me puse a leerlo con la tranquilidad que se merecía, así que como no colgarlo y darle las gracias por ello.
Que el mundo se entere
que el mundo sepa la verdad
la falta de respeto a las personas
de esa gente ruin y desalmada
cuanto daño suelen causar


Que el mundo lo conozca
que se corra la voz ya
que hay gente irresponsable
que cometen graves delitos
jugando con la vida
y el futuro de los demás


El mundo debe conocer
de lo sucedido, toda la verdad
lo ocurrido, con Antonio Meño
un hombre joven y normal
entregado a un arreglo de estética
bajo los cuidados
de un supuesto profesional
pero que abandona su trabajo
abandonando así una vida
que es obligado seguir vigilando
porque es la única responsabilidad


Ahora se esconde
por que solo desea olvidar
ahora andará entre cloacas
sabiendo que mintió a la verdad
que merece el mayor de los castigos
por su negligencia y su maldad
por su falta de hombría
por su falta de profesionalidad
viviendo tantos años en la mentira
y con sus socios, en complicidad
"tanto monta, monta tanto
eso que todos ahora deben pagar


Que el peso de la justicia
como castigo, les caiga ya
por que los clientes
hasta que no salgan por la puerta
no  finaliza la responsabilidad


Antonio
Que Dios te proteja
y a tus padres, ayude en la lucha final
les de todo su amor y bendición
 para que la verdad triunfe
y caiga sobre la mentira y la maldad
y descanséis los tres muchos años
sabiendo que la ley, y la justicia
ha reconocido la verdad, de la verdad.


De: Luis Serena.


Gracias Caballero.

18 nov. 2010

UN MILLÓN DE GRACIAS.

Ante todo agradecer a todas las personas que, a lo largo de estos 522 días han dejado su firma y apoyo a la familia Meño.

No podemos dejar sin mención a los medios de información, aunque su aparición haya sido un poco tarde, hacer esta observación con el ánimo de que en futuras luchas de este tipo, no queden en un solo comentario en unos pocos medios.

Sin lugar a dudas a todas las personas que han estado muy cerca a diario en la plaza, vecinos que con su presencia y ánimo han mitigado un poco el que hacer diario de algo que nunca nadie tendría que estar en la calle por el mal hacer de profesionales sin humanidad ni ética profesional. AFORTUNADAMENTE SIGUEN QUEDANDO PERSONAS CON ESA ÉTICA PROFESIONAL EN SUS MANOS.

22 Años de lucha y sufrimiento que jamás se podrá pagar ni con todo el Oro de Mundo, a una familia rota por el egoísmos he injusticias más despiadados. Se reabre el caso, lo que es un principio para no perder la confianza en esa Justicia perdida durante todos estos años.

Saludos.

12 nov. 2010

EL DRAMA DE ANTONIO MEÑO NO FUE NOTICIA

"ENTRÓ EN EL quirófano para arreglarse la nariz y salió en coma irreversible. Su familia lleva más de 20 años en los tribunales. Hasta ahora la Justicia había desestimado la demanda de negligencia médica basándose en que el paciente sufrió un vómito durante la operación y el anestesista no pudo hacer nada más por él".



Desde hace días me apetece hablar con algo de reposo sobre la vertiente periodística del "caso Antonio Meño", sin que hasta ahora haya sabido cómo plantearlo. Comenzaré por confesar que la pista me la dio una compañera vía Twitter (" Mil veces pasé a su lado, mil me indigné, nunca hice nada") a raíz de que yo mismo planteara de forma retórica algo así como: "¿Dónde hemos estado los periodistas durante los 506 días que Antonio Meño ha estado en la calle para reclamar justicia?". No sé si por desidia, el caso es que los medios fuimos ajenos por completo a esta historia, quién sabe si por estar demasiado entretenidos en las estériles cuitas políticas, de dudoso interés, que irremediablemente nos invaden. Tampoco nuestros mandatarios han estado muy rápidos de reflejos que digamos. Juana Ortega, la madre de Antonio, ha enviado cartas a todo el mundo, desde el Rey hasta a Esperanza Aguirre, que no tuvieron a bien interesarse por este drama.


De forma sucinta diríamos que lo que se dilucida ahora es la revisión por parte del Tribunal Supremo del caso de Antonio, de 42 años, en coma desde 1989 por una operación de estética en la Clínica Nuestra Señora de América de Madrid. Un año y cinco meses estuvo su familia acampada en una caseta frente a unas dependencias del Ministerio de Justicia en la Plaza de Benavente después de que le embargaran su piso de Móstoles para poder pagar el pleito.


La cuestión, como digo, es que hasta hace unos días este drama familiar apenas ha ocupado espacio en los medios de comunicación. Ahora, en cambio, de pronto, gracias al efecto de bola de nieve, los medios han entrado a saco y hasta The New York Times le ha dedicado una página entera. No es cuestión de flagelarse sino de reflexionar sobre nuestras prioridades informativas. Y lo digo porque si hubiéramos estado más atentos a este caso, tal vez le habríamos ahorrado a la familia algún sufrimiento. No se trata, ni mucho menos, de interferir en la actuación de la justicia sino de haber tratado el caso con la debida equidad. Con frecuencia, a los periodistas nos gusta crear grandes historias para luego soslayarlas con la misma rapidez, una vez que las hemos exprimido.


En breve, el Supremo decidirá si anula el fallo de la Audiencia Provincial de Madrid que absolvió al anestesista y se celebra un nuevo juicio o si, definitivamente, se cierra la puerta judicial para la familia Meño. Una familia que nos ha dado una lección de pundonor al haber luchado en solitario durante tanto tiempo para que se haga justicia. Y nosotros sin ver la noticia. Hasta ahora.




http://www.felipeserrano.com/2010/11/el-drama-de-antonio-meno-no-fue-noticia.html

7 nov. 2010

ULTIMO ACTO DE UN TRAMA SIN FIN.

Antonio Meño estuvo media hora presente en su juicio. Incapaz de comunicarse con palabras, al tercer grito mudo que soltó, dejando en un pudoroso silencio a jueces, abogados y público e interrumpiendo de nuevo la sesión, lo sacaron afuera, inmóvil, en su silla de ruedas. Después de 505 días postrado en una caseta que montaron sus padres en la calle para reclamar "justicia" públicamente, Meño, de 42 años, en coma desde los 21 por una operación de cirugía estética, fue trasladado ayer al Tribunal Supremo para estar en el último acto de su drama.


El recodo final del 'caso Meño'
"La declaración del testigo es contundente", afirmó el fiscal
El enfermo salió, tras 505 días, de una caseta de madera en la calle
Meño solo mueve la cabeza y hace muecas con los ojos y la boca
La defensa advirtió de que "lo humano no puede pasar por encima de la ley"

La corte celebró una vista oral para decidir si estima la demanda de revisión presentada por sus padres: un nuevo testigo afirma que hubo una negligencia en el quirófano de la clínica donde lo operaron, versión opuesta a la que ha venido prevaleciendo durante dos décadas de pleitos sobre el caso.
El Supremo dictó una sentencia en 2008, respaldando otra anterior de la Audiencia Provincial, en la que absolvió a la clínica privada (Nuestra Señora de América), al anestesista (todo el proceso se ha centrado en una supuesta negligencia de este) y condenó a los padres de Meño a pagar 400.000 euros a los demandados por los gastos judiciales, embargando la casa que sus padres, dos fruteros jubilados, tienen en Móstoles. Poco después, la familia se instaló con su caseta en la plaza de Jacinto Benavente, a unos pasos de una sede del Ministerio de Justicia, cubriendo la chabola de pancartas reivindicativas.
Ahora, tras oír la declaración del nuevo testigo, el tribunal tiene dos opciones: una, rechazar el testimonio y ratificarse en su sentencia previa; otra, estimarlo, anular todo el proceso judicial y devolver el caso a un juzgado de primera instancia.Tres magistrados del Tribunal Supremo oyeron ayer durante más de cuatro horas las versiones del nuevo testigo y del anestesista -que tuvo que declarar otra vez-, además de los argumentos del abogado del hombre en coma y de los cuatro defensores de la parte demandada. El fiscal tomó la palabra al final: "La declaración del testigo es contundente. Habrá que llevarla a los órganos judiciales para que se valore con el resto de pruebas encima de la mesa". La decisión del tribunal se conocerá en breve.
La jornada del hombre en coma empezó a las nueve y media de la mañana, cuando sus padres, dos sexagenarios de Móstoles, lo sacaron en silla de ruedas de la chabola de madera y lonas de plástico donde protestan desde hace un año y cinco meses por lo que consideran una injusticia. Fuera esperaban cámaras de televisión, fotógrafos y redactores de prensa.
Antonio Meño, que quedó en coma hace 21 años durante una operación de cirugía estética, un simple retoque de nariz, salió ayer por primera vez de la caseta de madera y lonas de plástico que montaron sus padres hace 506 días en la plaza de Jacinto Benavente, a unos pasos de una sede del Ministerio de Justicia.
Paralizado en su silla de ruedas, con la luz de la mañana dándole en la cara, de color de cera, Meño empezó a dar gritos que parecían de dolor o de angustia. Es imposible conocer la razón de sus reacciones. Su cerebro se lesionó gravemente durante la operación y perdió la capacidad de hablar. Solamente mueve la cabeza y hace muecas con los ojos y la boca. También es capaz de agitar algo los brazos y las piernas.
Sus padres lo llevaron en furgoneta al Tribunal Supremo. En el trayecto continuó el sufrimiento de Meño con sus gritos guturales. Su madre, Juana Ortega (que no se ha movido de su lado desde que se quedó inerte hace 21 años, menos si cabe en los últimos 17 meses en la calle), le respondía con una severa ternura: "A ver si vas a ser un cobarde ahora. ¿No vas a aguantar en el último momento?", decía la mujer, de 64 años, de pie dentro del coche, encorvada contra el techo para no perderle la cara a su hijo ni un segundo.
Al llegar al Supremo, sobre las diez de la mañana, de nuevo los flashes de las cámaras. La expectación que ha creado el caso Meño generó un barullo inusual en el solemne edificio del alto tribunal. "¡Habéis visto el circo que se ha montado aquí!", le decía una empleada de la corte a sus compañeros en los pasillos.
La Sala Primera de lo Civil se llenó con más de 80 personas que asistieron a la vista oral (no era un juicio, sino un acto en el que los magistrados del Supremo escuchaba a las partes para ver si estiman la demanda de revisión -anulación de sentencias previas y reapertura del proceso judicial- de los padres de Meño).
El núcleo de la vista fue la declaración del médico que se encontró de manera casual, según su versión y la de la familia, a los Meño en la plaza de Jacinto Benavente. Ignacio Frade afirma que estuvo en el quirófano como aprendiz. Sostiene que durante la operación el tubo por el que respiraba el paciente se soltó de la máquina, sin que el anestesista, ocupado en una intervención simultánea, de acuerdo con la versión de Frade, volviese a la habitación hasta "cinco minutos" después.
La defensa de los demandados (cuatro letrados que protegen a la clínica, al anestesista y a sus dos aseguradoras) preguntó al testigo por qué no había hablado antes. "Yo imaginaba que [Meño] había muerto. Cuando lo vi en la calle me pareció tan espeluznante que decidí contar la verdad", respondió el médico.
Frade añadió que en un principio el cirujano de la operación, ya fallecido, le dijo que la familia había sido indemnizada y que el anestesista había cargado con la culpa. Eso dictó en 1993 la primera sentencia de un juzgado de lo penal; luego vinieron los recursos y el caso se volvió en contra de la familia Meño, condenada por el Supremo en 2008 a pagar los gastos judiciales.
El testimonio de Frade fue cuestionado con insistencia por los abogados defensores, que resaltaron que durante años de pleitos se han dictado sentencias dando por verdaderas las versiones de la clínica y el anestesista.
Pero su idea fuerza fue otra, más formal que relativa a los hechos: reivindicar que una sentencia en firme del Supremo, por ley, no tiene vuelta atrás, a excepción de unos supuestos "extraordinarios" que, según ellos, no se cumplen en este caso.
La demanda de revisión de la familia Meño se basa en una supuesta maquinación fraudulenta, esto es, que se ocultó en los juicios la existencia de Ignacio Frade. La contestación del abogado del anestesista fue estrictamente jurídica: "En su momento no pidieron que acudiesen a declarar los testigos de la operación, así que no se tapó nada".
Los Meño tuvieron otro abogado hasta la última sentencia del Supremo. Su nuevo abogado, Luis Bertelli, reconoció ayer que entonces no se pidió el testimonio de todos aquellos que estuvieron en el quirófano. Formalmente, de acuerdo con la interpretación de la defensa, no se ocultaron pruebas, pues tampoco se pidieron.
Los demás letrados se ciñe-ron a esta razón, aunque por momentos pasaron a advertir a los magistrados del Supremo sobre el peligro de los "sentimentalismos" o de que lo "humanitario" hiciese que se dejase de lado la "aplicación de la ley".
El fiscal tuvo la última palabra. Pidió con firmeza la reapertura del caso, "aún rompiendo el principio sagrado de la inquebrantabilidad de la sentencia en firme". La decisión quedó en manos de los tres magistrados del tribunal. En pocos días se conocerá el desenlace final del drama de Antonio Meño.
El recodo final del 'caso Meño'

- El nuevo testimonio. Ignacio Frade, un médico que afirma que estuvo en el quirófano donde Meño quedó en coma, ausente en los juicios anteriores, acusa al anestesista, F. M. M., de estar atendiendo otra operación cuando, según su versión, se desenchufó la máquina de respiración asistida a la que el paciente estaba conectado.
- La versión del acusado. El médico acusado se reafirmó en la explicación de los hechos que mantuvo en anteriores juicios y que hasta el momento se ha dado por válida. Que Meño vomitó en el posoperatorio, cuando había recuperado la respiración, lo que le asfixió el cerebro por falta de oxígeno. Afirmó que la versión de Frade era "absolutamente falsa" y negó que estuviera en el quirófano.
- El cerrojazo formal de la defensa. Los abogados de la clínica y del anestesista defendieron que la sentencia de 2008 del Supremo no se puede enmendar. Razonaron que no se cumple el supuesto de maquinación fraudulenta (que la clínica ocultó la existencia de otro testigo), porque durante los juicios previos la parte demandante no pidió que acudiesen a declarar todos los posibles testigos presenciales.
- La última palabra del fiscal. La Fiscalía terminó la vista pidiendo a los magistrados que anulen su sentencia anteriory reabran el caso ante la "contundente" declaración delnuevo testigo.

http://www.elpais.com/articulo/madrid/Ultimo/acto/drama/fin/elpepusoc/20101104elpmad_2/Tes

6 nov. 2010

MADRES CON UN PAR

JUANA, MADRE DE ANTONIO MEÑO ORTEGA

Juana, reconozco que acabo de enterarme de quién eres a través de los informativos de primera hora de la mañana. Esa hora en que me tomo mi café aún medio dormida, esperando el momento en que hay que despertar a los niños y pelear con ellos para que desayunen, se vistan, se peinen, se laven los dientes, se limpien los zapatos, revisen las mochilas, por fin se pongan los abrigos y por fin salgan por la puerta de casa. Lo de todos los días de lunes a viernes.

Veo a Juana sujetándose el pinganillo en la oreja, abrumada ante uno de los cientos de micrófonos que probablemente hoy se agolpen ante ella, pero sin perder de vista a su hijo durante la entrevista. Está en la Plaza de Benavente, de Madrid. No es que su hijo esté correteando por allí, no es que su hijo esté esperando a que abran la puerta del cole y pueda que se despiste jugueteando con otros niños y por eso ella no le quita ojo.
Juana aparece bajo unas cortinas que parecen un dosel. Pero Juana no está en el salón de su casa. Al fondo parece que hay algún cuadro en una pared de color azul. Pero sólo lo parece. Es una foto de la Virgen de la Milagrosa. Y el cuadro no es tal cuadro, es una funda transparente de esas que usamos para guardar papeles. Según afino la vista y la cámara va mostrando más detalles, la pared de color azul es apenas un poco más alta que Juana. Ahora ya enfocan a su hijo. No es un niño. Es todo un hombre. La mano de Juana no se aleja de su almohada. Resulta obvio que su hijo debe de estar enfermo. Ahora ya lo comprendo mejor. Es que Juana y su hijo viven en una caseta como las que estamos cansados de ver en las obras. Tantas obras y tantas casetas. Cuenta que llevan ahí meses, ¡unos quinientos y pico días!.

Pienso en quinientos y pico días retrocediendo hacia atrás. El espantoso último invierno de nieves y lluvias, Juana y su hijo ya estaban allí. Recuerdo el espantoso último verano de calor de récord que nos chupamos en Madrid. Juana y su hijo seguían allí. Contando días, todavía me quedan bastantes meses para seguir retrocediendo en mi memoria. Pero ya no quiero echar más cálculos. Qué importa el tiempo de mi vida cotidiana como referencia para saber desde cuándo Juana y su hijo viven así. Siento tristeza al saber que entre esas paredes de chapa han estado acampados una madre de sesenta y tantos años y su hijo sin haberme enterado de nada. Es triste darse cuenta de que estas cosas están ocurriendo a la vuelta de la esquina mientras otros, incluida yo misma, vamos pasando hojas del calendario como si tal pascual.
Yo no suelo pisar Madrid, vivo a las afueras. La Plaza de Benavente me suena, la sitúo por el centro y yo procuro no ir por el centro. Ese Madrid tan castizo me agobia, siempre tan llenísimo de gente que sube y baja y te empuja y te golpea. Pero sí, soy capaz de situar el Ministerio de Justicia. Y aún más cuando el reportero comenta que Juana está plantada justo delante de su puerta principal. Madre del amor hermoso, nunca mejor dicho.
La historia de su hijo espero que entre en los anales jurídicos de nuestro país. Comienza con una intervención quirúrgica en principio sencilla pero que técnicamente no lo fue tanto. Entró al quirófano con 21 años y salió de él con un pasaporte al misterioso país del coma. Un joven alto, fuerte, estudioso, trabajador. Se acabó su carrera de Derecho. Se acabó su trabajo en la frutería de los padres. Se acabó la normalidad de su vida y la de los suyos. Otros tres hijos tiene Juana. Pero desde entonces sólo vive para éste.
El supuesto médico supuestamente negligente sigue trabajando. Tendrá una familia a la que atender, unos amigos a quienes visitar, unas vacaciones para descansar, en fin, una vida supuestamente normal. Yo no sé si yo podría vivir igual que antes con el recuerdo de Juana -y sobre todo del hijo de Juana- repiqueteándome en la conciencia. Tampoco sé si podría ser funcionario del Ministerio de Justicia y fichar cada día como si nada, sabiendo que esa mujer y ese hombre están ahí reclamando precisamente eso, justicia. O supuestamente justicia.
Primero un juez condenó al médico. El médico recurrió, ganó y otro juez condenó a Juana. No quiero ni imaginar a cuánto ascenderá la nómina de ese médico a cambio de su trabajo. Sin embargo, sí puedo imaginar lo que debe de suponer para Juana una condena a pagar 400.000 euros -amén de la condena de su hijo a permanecer en coma- para cubrir los gastos de notarios, procuradores y demás costas. Sus bienes embargados, lógico. Sin embargo, Juana con un par bien puesto acampada en la calle, mientras el médico, supuestamente con otro par, viviendo en una casa... ¿tal vez con jardín?, ¿quizá con piscina?...¿tal vez en un buen barrio de Madrid? ¿con aire acondicionado?
Por fin el Tribunal Supremo ha decidido reabrir el caso. No porque Juana esté con su hijo en una caseta de chapa así nieve o truene o abrase el sol, no. Es que por lo visto hace meses apareció de repente un testigo directo de aquella operación. Alguien que presenció todo en calidad de estudiante de Medicina en prácticas, pero que siguió viviendo su vida -también supuestamente normal- porque perdió la pista a Juana y a su hijo. Al saber de ellos a través de la prensa, este testigo decidió poner fin a su silencio. Y como tiene voluntad de testificar, pues el Supremo ya puede intervenir para ocuparse de Juana, del hijo de Juana y del supuesto error del médico que operó al hijo de Juana. Sin testigos, la palabra de Juana no era nada frente a la palabra del médico supuestamente negligente. En qué cabeza cabe que una frutera pueda tener razón ante una legión de médicos apoyando a un compañero. Juana podía decir misa. No soy quién para dictar sentencia sobre este caso, pero sí para testificar sobre el todopoderoso corporativismo del que hacen gala los facultativos en un momento dado.
Juana y los suyos han perdido todo. Realmente ellos son los perdedores de esta historia, no los procuradores ni esas retahílas de funcionarios, aseguradoras y demás a quienes Juana adeuda tanto dinero. Si Juana se hubiese resignado, su hijo seguiría en coma irreversible, pero al menos habría conservado su piso, su negocio, sus bienes. Si Juana se hubiese callado, seguiría igual de apalancada junto a la cama de su hijo. Su hijo no va a dejar esa cama diga el Supremo lo que diga. No habrá sentencia capaz de separarlos, de momento nada ni nadie ha conseguido hacerlo. "Por un hijo se hace cualquier cosa", dice Juana, mientras repasa cuidadosamente la funda de la almohada de su hijo, como lo habría hecho si hubiera podido estar en su verdadera casa haciendo una verdadera cama.
Es cierto. Por un hijo se hace lo que haga falta, se va donde haya que ir, se recogen miles y miles de firmas, aunque en el Congreso sus Señorías no hagan ni puñetero caso. Se abre un blog, se movilizan conciencias a pie de calle, se sufren insultos y agravios (sí, en este mundo hay gente para todo), se plantan pancartas y se convocan concentraciones, aunque los cristales del Ministerio de Justicia quizá estén tan sucios y blindados que ni se vea ni se oiga nada de lo que acontece medio metro hacia afuera. Serán ventanas donde no repiquetea el granizo ni resbala la lluvia. En el Ministerio de Justicia hay calefacción y aire acondicionado, también en el Congreso y en los quirófanos donde trabaja el supuesto médico que se atravesó en la vida de Juana y de su hijo hace veinte años.
Juana, perdona que hable más de ti que de él. Sé que lamentablemente tu hijo es el principal afectado de esta historia, que todo lo que has luchado y lucharás es por él y nada más que él.
Juana, perdona que te diga que gracias a vosotros hoy he vuelto a creer que hay mucha gente buena por el mundo. Como esos guardas jurados que, aprovechando que vigilan nuestro Ministerio de Justicia, que merece toda la protección posible, vigilan también tu vivienda de chapa, que para mí merece aún más protección que el Ministerio, por muy Ministerio que sea. Perdona que te diga que me parecen admirables tu marido, tus otros hijos y tantos ciudadanos que os acompañan, os humedecen la estancia cuando tu caseta se convierte en un horno y os llevan ropa de abrigo cuando tu caseta es un congelador.
Juana, perdona que te cuente que para mí un detalle de la entrevista de hoy en la tele me lo ha dicho todo y me ha dicho ya bastante. Que dejaste tu casa. Que primero fue una sombrilla con una silla de playa junto a su cama. Que luego fue una tienda de campaña, con camping gas y demás accesorios. Que después tuvo que ser lo de montar una caseta sobre unos palés. Todo eso es tremendo. Pero que vuestra caseta tenga hasta moqueta en el suelo y cortinas...¡eso me ha llegado al alma!.
Por un instante me ha parecido que estabas en una jaima. Una jaima de princesa en medio del desierto. Sólo una madre como tú podría atender a ese hijo viviendo en la pura calle, como tú lo haces, sin que parezca que estás abandonada y desahuciada. Eres una princesa que cuida de su rey en un mísero trozo de acera. Me importan un churro el Ministro, el juez, los diputados y el supuesto médico. A ti nadie te mueve de la puerta de tu caseta-jaima. No sé si verás pasar a tu enemigo por mucho que te sientes a esperar. Pero eso también me importa un churro. En el "pack" de hacer el mal va incluida la penitencia. Allá cada cual.
Juana, hoy me has dado una lección de cuánto y hasta dónde se puede llegar por amor a un hijo. Y quiero dedicarte algo que hasta ahora guardaba en la intimidad de mis recuerdos. Son tan solo unas palabras, eso sí, unas palabras muy especiales. Me las regaló uno de mis niños cuando apenas había cumplido cuatro años. "Mamá, eres lo más bonito del paisaje". Nadie nunca me había dicho algo tan bonito. Tu hijo no puede decírtelo, lo sabemos, pero seguro que lo siente. Eres una madre preciosa en medio de nuestro paisaje.
Mucho ánimo, Juana. Sigue echándole un par como hasta ahora.

Y gracias por haberme hecho escribir aquí otra vez.


MIÉRCOLES 3 DE NOVIEMBRE DE 2010



PUBLICADO POR ALMUDENA FRANCO

http://madresconunpar.blogspot.com/2010/11/juana-madre-de-antonio-meno-ortega.html

4 nov. 2010

La madre del hombre en coma 20 años confía en que el Supremo haga Justicia :: Salud :: Medicina :: Periodista Digital

La madre del hombre en coma 20 años confía en que el Supremo haga JusticiaAgencia EFE, 03 de noviembre de 2010 a las 11:32
La madre de Antonio Meño Ortega le cuida en una tienda de campaña en la plaza de Jacinto Benavente de Madrid.

La madre de Antonio Meño Ortega, el hombre que lleva más de veinte años en coma tras someterse a una intervención de cirugía estética, ha confiado hoy en que el Tribunal Supremo (TS), que hoy revisa su caso, haga Justicia.
"Espero la Justicia que no se me hizo hace veinte años", ha asegurado Juana Ortega, a su llegada a la sede del Alto Tribunal, acompañada de su hijo, quien asistirá en una camilla a la vista pública.
Entre gritos de "valiente" y "coraje Juana" y aplausos de varias personas congregadas en la puerta -entre ellas la madre de otro chico que está en la misma situación que Meño en Lugo- , Meño ha llegado en una furgoneta acompañado de sus familiares.
El pasado mes de junio, la Sala de lo Civil del Supremo, siguiendo el criterio de la Fiscalía, aceptó revisar el caso de esta familia, cuyas demandas por negligencia médica contra la Clínica de Madrid, donde se operó, y el anestesista que le atendió habían sido rechazadas, por lo que tuvieron que hacer frente al pago de 400.000 euros por las costas del proceso.
El Alto Tribunal celebra esta mañana una vista para estudiar la demanda de revisión por negligencia médica presentada por los padres de Antonio Meño después de que un nuevo testigo, un médico que estuvo presente en la intervención quirúrgica que tuvo lugar en 1989 en la Clínica de Madrid asegurara que en contra de lo que se creía hasta ahora el paciente no entró en coma al vomitar después de que lo desentubasen.
Según ese testigo, durante la operación observó que se producía una alteración del ritmo cardíaco, por lo que avisó al anestesista, que en ese momento estaba en otro quirófano.
Cuando llegó, el anestesista -siempre según el testimonio del médico que hoy comparecerá en la vista- comprobó que el tubo a través del que respiraba Meño se había desconectado.
Juana Ortega ha explicado a los periodistas en la puerta del Supremo que lleva esperando Justicia 21 años y cuatro meses y ha asegurado que no conoce al médico que va a testificar hoy, pero -ha dicho- "es un valiente", en el que confía porque "es el único capaz de levantar esto".
"Si todo se arregla el primer plan es descansar", ha añadido Ortega, para quien en este caso ha habido "muchas mentiras y cobardía" porque, según ha relatado, "mi hijo entró muy sano y me lo devolvieron así".
Hasta ahora, y después de agotar la vía penal y recurrir a la civil, tanto el juzgado de primera instancia número 11 de Madrid como posteriormente la Audiencia de Madrid -en 2000- y el propio Supremo -en 2008- habían rechazado las demandas de la familia y declarado que no existió negligencia médica.
El paciente, que cuando se sometió a la intervención -una rinoplastia- tenía 21 años y estudiaba Derecho, está en coma vegetativo desde entonces y desde hace más de un año permanece en una tienda de campaña junto a su familia en la plaza de Jacinto Benavente de Madrid, frente a una de las sedes de Ministerio de Justicia.
En este campamento tenían una pancarta en la que se podía leer "la Justicia en España no existe", que ha sido arrancada, según ha relatado la madre de Meño, quien ha recordado que anteanoche le dieron un golpe en la cabeza y tuvo que ser atendida por el SAMUR.
Preguntada sobre si ha recibido amenazas y sobre si puede que esa agresión fuera para que no pudiera acudir a la vista hoy ha contestado que "seguramentes sí", pero que las amenazas se las toma a broma.
La madre del hombre en coma 20 años confía en que el Supremo haga Justicia :: Salud :: Medicina :: Periodista Digital

El fiscal pide que se juzgue de nuevo el caso de un hombre que lleva 21 años en coma tras someterse a una rinoplastia

Un nuevo testigo declara que el anestesista no estaba en el quirófano cuando al paciente se le desconectó el tubo por donde respiraba


Antonio Meño, atado a una camilla desde 1989, ha estado presente en la vista durante unos minutos
El Tribunal Supremo ha revisado la demanda presentada por los padres de Antonio Meño Ortega, un hombre que lleva más de 20 años en coma tras someterse a una intervención de cirugía estética. / Foto: Efe
Vídeo: Atlas

El representante del Ministerio Público ha pedido al Tribunal Supremo (TS) que admita una demanda de revisión para que se pueda celebrar un nuevo juicio sobre el caso de Antonio Meño, un hombre que entró en coma hace 21 años tras someterse a una operación de cirugía estética -una rinoplastia- en una clínica de Madrid que resultó absuelta. Meño ha sido llevado en una camilla al alto tribunal, en medio de una gran expectación de periodistas y de público, y ha asistido a la celebración de una vista durante unos veinte minutos, hasta que ha sido trasladado a una sala contigua.

Este caso se cerró después de que un juzgado madrileño, la Audiencia Provincial de Madrid y el Supremo rechazaran las demandas de la familia al considerar que no existió negligencia médica. Hoy se ha visto de nuevo debido a la aparición de un nuevo testigo. Se trata de Ignacio Frade, quien ha asegurado en la vista que durante la operación el anestesista se ausentó y que no estaba presente cuando él mismo se percató de que se producía una alteración en la frecuencia del ritmo cardiaco de Meño.

Frade ha insistido en que el paciente, que entonces contaba con 21 años, entró en coma porque durante la intervención se desconectó el tubo por donde respiraba. Según ha recordado, el anestesista, tras ser avisado por una auxiliar, acudió a la sala de operaciones y vio lo que ocurría. "Dios mío, se ha desconectado, rápido, oxígeno", ha relatado el testigo que exclamó el anestesista, que intentó reanimar al paciente. Ha contado que hace unos meses vio a la familia Meño en la plaza Jacinto Benavente de Madrid, donde están acampados desde hace un año frente a una de las sedes del Ministerio de Justicia debido a la situación que padecen, y que el caso le pareció "espeluznante", por lo que decidió contar lo que había presenciado hace 21 años.

Una declaración "contundente"

Esta declaración ha sido valorada por el fiscal, que la ha calificado de "contundente" y ha pedido que el Supremo revise este caso porque, si es cierto lo que dice el testigo, "profesionales médicos ocultaron a la familia" la posible causa de lo ocurrido. "La clínica nunca les dijo lo que pasó", ha considerado el fiscal, que ha señalado que lo dicho por Frade es un dato "absolutamente nuevo".

Para el abogado de la familia, Luis Bertelli, su demanda se basa en la "maquinación" que, en su opinión, se produjo para ocultar la existencia de un testigo presencial y ha considerado demostrado que hubo otra operación simultánea a la de Meño en la que intervino el mismo anestesista. Precisamente, este anestesista, Francisco González Martín, ha asegurado este miércoles que no recordaba haber visto al entonces recién licenciado médico durante la operación y ha negado que interviniera en dos operaciones simultáneas.

Mientras, las partes demandadas -el anestesista, el hospital y las aseguradoras- se han opuesto a la revisión del caso al estimar que no existió una maquinación y que el testimonio de Frade no es veraz, ni es una declaración "objetiva y válida".

La larga declaración del testigo, así como la del abogado de la familia, ha provocado que el numeroso público interrumpiera con aplausos al testigo y con gritos de "fuera, fuera" al letrado del hospital demandado. También han celebrado con aplausos la intervención del abogado de la familia, lo que ha provocado que el presidente del tribunal, el presidente de la Sala de lo Civil del Supremo, Juan Antonio Xiol, amenazara con desalojar la sala si se producía otra vez. Al finalizar la vista, la madre de Meño, Juana Ortega se ha mostrado contenta ante los periodistas por lo dicho por el fiscal, pero no por lo puesto de manifiesto por los abogados de las aseguradoras. "He estado 21 años engañada", ha asegurado Ortega, quien ha calificado de "ángel" a Frade.
http://www.eldiariomontanes.es/rc/20101103/mas-actualidad/sociedad/supremo-revisa-caso-joven-201011031817.html

3 nov. 2010

Fiscal pide que se juzgue de nuevo el caso del hombre en coma tras operación

03-11-2010 / 17:10 h
Madrid, 3 nov (EFE).- El fiscal ha pedido hoy al Tribunal Supremo (TS) que admita la demanda de revisión para que se pueda celebrar un nuevo juicio sobre el caso de Antonio Meño, un hombre que permanece en coma desde hace 21 años tras someterse a una operación de cirugía estética -una rinoplastia- en una clínica de Madrid que resultó absuelta.
Meño ha acudido hoy en una camilla al Alto Tribunal, en medio de una gran expectación de medios de comunicación y de público, y ha asistido a la celebración de una vista durante unos veinte minutos hasta que ha sido trasladado a una sala contigua.
Este caso se cerró después que un juzgado madrileño, la Audiencia Provincial de Madrid y el propio Supremo rechazaran las demandas de la familia al considerar que no existió negligencia médica y se ha visto hoy de nuevo debido a la aparición de un nuevo testigo.
Se trata de Ignacio Frade, quien ha asegurado hoy en la vista que durante la operación el anestesista se ausentó y que no estaba presente cuando él mismo se percató de que se producía una alteración en la frecuencia del ritmo cardiaco de Meño.
Frade ha insistido en que el paciente, que entonces contaba con 21 años, entró en coma porque durante la intervención se desconectó el tubo por donde respiraba.
Según ha recordado, el anestesista, tras ser avisado por una auxiliar, acudió a la sala de operaciones y vio lo que ocurría.
"Dios mío, se ha desconectado, rápido, oxígeno", ha relatado el testigo que exclamó el anestesista, que intentó reanimar al paciente.
Ha recordado que hace unos meses vio a la familia Meño en la plaza de Jacinto Benavente de Madrid, donde están acampados desde hace un año frente a una de las sedes del Ministerio de Justicia debido a la situación que padecen, y que el caso le pareció "espeluznante", por lo que decidió contar lo que había presenciado hace 21 años.
Esta declaración ha sido valorada por el fiscal, que la ha calificado de "contundente" y ha pedido que el Supremo revise este caso porque si es cierto lo que dice el testigo "profesionales médicos ocultaron a la familia" la posible causa de lo ocurrido.
"La clínica nunca les dijo lo que pasó", ha considerado el fiscal, que ha señalado que lo dicho por Frade es un dato "absolutamente nuevo".
Para el abogado de la familia, Luis Bertelli, su demanda se basa en la "maquinación" que, en su opinión, se produjo para ocultar la existencia de un testigo presencial y ha considerado demostrado que hubo otra operación simultánea a la de Meño en la que intervino el mismo anestesista.
Precisamente, este anestesista, Francisco González Martín, ha asegurado hoy que no recordaba haber visto al entonces recién licenciado médico durante la operación y ha negado que interviniera en dos operaciones simultáneas.
Mientras, las partes demandadas -el anestesista, el hospital y las aseguradoras- se han opuesto a la revisión del caso al estimar que no existió una maquinación y que el testimonio de Frade no es veraz, ni es una declaración "objetiva y válida".
La larga declaración del testigo, así como la del abogado de la familia, ha provocado que el numeroso público interrumpiera con aplausos al testigo y con gritos de "fuera, fuera" al letrado del hospital demandado.
También han celebrado con aplausos la intervención del abogado de la familia, lo que ha provocado que el presidente del tribunal, el presidente de la Sala de lo Civil del Supremo, Juan Antonio Xiol, amenazara con desalojar la sala si se producía otra vez.
Al finalizar la vista, Juana Ortega, madre de Meño, se ha mostrado contenta ante los periodistas por lo dicho por el fiscal, pero no por lo puesto de manifiesto por los abogados de las aseguradoras.
"He estado 21 años engañada", ha asegurado Ortega, quien ha calificado de "ángel" a Frade. EFE cn-cr-jcf

http://www.abc.es/agencias/noticia.asp?noticia=576144

ENLACES A NOTICIAS DE LA VISTA DEL DÍA TRES DE NOVIEMBRE

http://madresconunpar.blogspot.com/2010/11/juana-madre-de-antonio-meno-ortega.html

La chabola de la esperanza
http://www.deia.com/2010/11/07/sociedad/la-chabola-de-la-esperanza






http://www.elpais.com/articulo/madrid/familia/coma/dia/508/elpepiespmad/20101107elpmad_2/Tes


http://www.adn.es/local/madrid/20101103/NWS-1981-antonio-meno-tribunal-supremo.html

http://cosasdebaradeldia.blogspot.com/2010/11/antonio-meno-ortega-y-el-sufrimiento-de.html


http://www.cuatro.com/noticias/noticias/supremo-revisa-caso-joven-lleva-21-anos-coma/20101103ctoultpro_11/


http://www.nytimes.com/2010/10/27/world/europe/27iht-madrid.html?src=twrhp


http://www.diariodenavarra.es/20101103/nacional/un-testigo-caso-meno-declara-anestesista-comprobo-tubo-estaba-desconectado.html?
not=2010110311495759&dia=20101103&seccion=nacional&seccion2=tribunales


http://www.abc.es/20101102/local-madrid/juana-lleva-hijo-coma-201011021151.html?loomia_ow=t0:s0:a16:g4:r4:c0.000000:b38964278:z0


http://www.abc.es/20101019/madrid/lagrimas-juana-hijo-20101019.html?loomia_ow=t0:s0:a16:g2:r1:c0.102331:b38945396:z0

"Espero que se haga la justicia que se me ha negado siempre"

La madre del hombre en coma 22 años confía en que el Supremo haga justicia


Juana lleva 506 días acampada en la plaza Jacinto Benavente para pedir justicia

Un nuevo testigo puede ser clave ya que asegura que el anestesista dejó el quirófano

El Tribunal Supremo ha reabierto el caso tras la aparición de este nuevo testigo

03.11.10
12:00 h. INFORMATIVOS TELECINCO/AGENCIAS



"Espero que se haga la justicia que se me ha negado siempre". Así afronta la madre del joven que lleva en coma 22 años por una operación estética la reapertura del juicio contra el médico que operó a su hijo. Antonio Meño Ortega quedó en coma tras someterse a una intervención de cirugía estética y el Tribunal Supremo revisa este miércoles su caso. La novedad ahora es que hay un nuevo testigo, un médico que asegura que el anestesista dejó el quirófano y cuando volvió el tubo a través del que respiraba Meño se había desconectado. Esta versión desmentiría la aportada por la clínica donde se operó al joven que siempre ha asegurado que Meño vomitó durante la operación.



Juana lleva 506 días acampada en la plaza Jacinto Benavente para pedir justicia por la supuesta negligencia que dejó a su hijo postrado en una cama. Vídeo: Informativos Telecinco

Juana lleva 506 días acampada en la plaza Jacinto Benavente para pedir justicia por la supuesta negligencia que dejó a su hijo postrado en una cama. Esta mujer asegura que siempre ha tenido el apoyo de su familia y de la gente de la calle y esta mañana ha llegado al Supremo entre gritos de "valiente" y "coraje Juana" y aplausos de varias personas congregadas en la puerta.

Nuevo testigo clave en el desarrollo

Esta mujer no ha querido que su hijo faltase al juicio. Antonio Meño ha llegado en una furgoneta acompañado de sus familiares. Ella se muestra "incrédula" pero confía en que el Tribunal Supremo haga justicia. Además, confiesa que hay un testigo que puede ser clave en el desarrollo de la reapertura. Según las palabras de esta mujer, el nuevo testigo asegura que el anestesista dejó la sala de operaciones y no estuvieron pendientes de su hijo en el momento de la intervención. Según ese testigo, durante la operación observó que se producía una alteración del ritmo cardíaco, por lo que avisó al anestesista, que en ese momento estaba en otro quirófano. Cuando llegó, el anestesista -siempre según el testimonio del médico que hoy comparecerá en la vista- comprobó que el tubo a través del que respiraba Meño se había desconectado.

El pasado mes de junio, la Sala de lo Civil del Supremo, siguiendo el criterio de la Fiscalía, aceptó revisar el caso de esta familia, cuyas demandas por negligencia médica contra la Clínica de Madrid, donde se operó, y el anestesista que le atendió habían sido rechazadas, por lo que tuvieron que hacer frente al pago de 400.000 euros por las costas del proceso.

"Mi hijo entró sano y me lo devolvieron así"

"Si todo se arregla el primer plan es descansar", ha añadido Ortega, para quien en este caso ha habido "muchas mentiras y cobardía" porque, según ha relatado, "mi hijo entró muy sano y me lo devolvieron así". Hasta ahora, y después de agotar la vía penal y recurrir a la civil, tanto el juzgado de primera instancia número 11 de Madrid como posteriormente la Audiencia de Madrid -en 2000- y el propio Supremo -en 2008- habían rechazado las demandas de la familia y declarado que no existió negligencia médica.

El paciente, que cuando se sometió a la intervención -una rinoplastia- tenía 21 años y estudiaba Derecho, está en coma vegetativo desde entonces y desde hace más de un año permanece en una tienda de campaña junto a su familia en la plaza de Jacinto Benavente de Madrid, frente a una de las sedes de Ministerio de Justicia. En este campamento tenían una pancarta en la que se podía leer "la Justicia en España no existe", que ha sido arrancada, según ha relatado la madre de Meño, quien ha recordado que anteanoche le dieron un golpe en la cabeza y tuvo que ser atendida por el SAMUR. CGS

http://www.telecinco.es/informativos/sociedad/noticia/100029422/Espero+que+se+haga+la+justicia+que+se+me+ha+negado+siempre
 

El fiscal pide que se juzgue de nuevo el caso de un hombre que lleva 21 años en coma tras someterse a una rinoplastia


Un nuevo testigo declara que el anestesista no estaba en el quirófano cuando al paciente se le desconectó el tubo por donde respirabaAntonio Meño, atado a una camilla desde 1989, ha estado presente en la vista durante unos minutos
El Tribunal Supremo ha revisado la demanda presentada por los padres de Antonio Meño Ortega, un hombre que lleva más de 20 años en coma tras someterse a una intervención de cirugía estética. / Efe

El representante del Ministerio Público ha pedido al Tribunal Supremo (TS) que admita una demanda de revisión para que se pueda celebrar un nuevo juicio sobre el caso de Antonio Meño, un hombre que entró en coma hace 21 años tras someterse a una operación de cirugía estética -una rinoplastia- en una clínica de Madrid que resultó absuelta. Meño ha sido llevado en una camilla al alto tribunal, en medio de una gran expectación de periodistas y de público, y ha asistido a la celebración de una vista durante unos veinte minutos, hasta que ha sido trasladado a una sala contigua.

Este caso se cerró después de que un juzgado madrileño, la Audiencia Provincial de Madrid y el Supremo rechazaran las demandas de la familia al considerar que no existió negligencia médica. Hoy se ha visto de nuevo debido a la aparición de un nuevo testigo. Se trata de Ignacio Frade, quien ha asegurado en la vista que durante la operación el anestesista se ausentó y que no estaba presente cuando él mismo se percató de que se producía una alteración en la frecuencia del ritmo cardiaco de Meño.

Frade ha insistido en que el paciente, que entonces contaba con 21 años, entró en coma porque durante la intervención se desconectó el tubo por donde respiraba. Según ha recordado, el anestesista, tras ser avisado por una auxiliar, acudió a la sala de operaciones y vio lo que ocurría. "Dios mío, se ha desconectado, rápido, oxígeno", ha relatado el testigo que exclamó el anestesista, que intentó reanimar al paciente. Ha contado que hace unos meses vio a la familia Meño en la plaza Jacinto Benavente de Madrid, donde están acampados desde hace un año frente a una de las sedes del Ministerio de Justicia debido a la situación que padecen, y que el caso le pareció "espeluznante", por lo que decidió contar lo que había presenciado hace 21 años.

Una declaración "contundente"

Esta declaración ha sido valorada por el fiscal, que la ha calificado de "contundente" y ha pedido que el Supremo revise este caso porque, si es cierto lo que dice el testigo, "profesionales médicos ocultaron a la familia" la posible causa de lo ocurrido. "La clínica nunca les dijo lo que pasó", ha considerado el fiscal, que ha señalado que lo dicho por Frade es un dato "absolutamente nuevo".

Para el abogado de la familia, Luis Bertelli, su demanda se basa en la "maquinación" que, en su opinión, se produjo para ocultar la existencia de un testigo presencial y ha considerado demostrado que hubo otra operación simultánea a la de Meño en la que intervino el mismo anestesista. Precisamente, este anestesista, Francisco González Martín, ha asegurado este miércoles que no recordaba haber visto al entonces recién licenciado médico durante la operación y ha negado que interviniera en dos operaciones simultáneas.

Mientras, las partes demandadas -el anestesista, el hospital y las aseguradoras- se han opuesto a la revisión del caso al estimar que no existió una maquinación y que el testimonio de Frade no es veraz, ni es una declaración "objetiva y válida".

La larga declaración del testigo, así como la del abogado de la familia, ha provocado que el numeroso público interrumpiera con aplausos al testigo y con gritos de "fuera, fuera" al letrado del hospital demandado. También han celebrado con aplausos la intervención del abogado de la familia, lo que ha provocado que el presidente del tribunal, el presidente de la Sala de lo Civil del Supremo, Juan Antonio Xiol, amenazara con desalojar la sala si se producía otra vez. Al finalizar la vista, la madre de Meño, Juana Ortega se ha mostrado contenta ante los periodistas por lo dicho por el fiscal, pero no por lo puesto de manifiesto por los abogados de las aseguradoras. "He estado 21 años engañada", ha asegurado Ortega, quien ha calificado de "ángel" a Frade.
 
http://www.nortecastilla.es/rc/20101103/mas-actualidad/vida-ocio/supremo-revisa-caso-joven-201011031817.html

LA MADRE DEL HOMBRE EN COMA 20 AÑOS CONFIA EN QUE EL SUPREMO HAGA JUSTICIA

03-11-2010 / 13:50 h
Madrid, 3 nov (EFE).- La madre de Antonio Meño Ortega, el hombre que lleva más de veinte años en coma tras someterse a una intervención de cirugía estética, ha confiado hoy en que el Tribunal Supremo (TS), que hoy revisa su caso, haga Justicia.
"Espero la Justicia que no se me hizo hace veinte años", ha asegurado Juana Ortega, a su llegada a la sede del Alto Tribunal, acompañada de su hijo, quien asistirá en una camilla a la vista pública.
Entre gritos de "valiente" y "coraje Juana" y aplausos de varias personas congregadas en la puerta -entre ellas la madre de otro chico que está en la misma situación que Meño en Lugo- , Meño ha llegado en una furgoneta acompañado de sus familiares.
El pasado mes de junio, la Sala de lo Civil del Supremo, siguiendo el criterio de la Fiscalía, aceptó revisar el caso de esta familia, cuyas demandas por negligencia médica contra la Clínica de Madrid, donde se operó, y el anestesista que le atendió habían sido rechazadas, por lo que tuvieron que hacer frente al pago de 400.000 euros por las costas del proceso.
El Alto Tribunal celebra esta mañana una vista para estudiar la demanda de revisión por negligencia médica presentada por los padres de Antonio Meño después de que un nuevo testigo, un médico que estuvo presente en la intervención quirúrgica que tuvo lugar en 1989 en la Clínica de Madrid asegurara que en contra de lo que se creía hasta ahora el paciente no entró en coma al vomitar después de que lo desentubasen.
Según ese testigo, durante la operación observó que se producía una alteración del ritmo cardíaco, por lo que avisó al anestesista, que en ese momento estaba en otro quirófano.
Cuando llegó, el anestesista -siempre según el testimonio del médico que hoy comparecerá en la vista- comprobó que el tubo a través del que respiraba Meño se había desconectado.
Juana Ortega ha explicado a los periodistas en la puerta del Supremo que lleva esperando Justicia 21 años y cuatro meses y ha asegurado que no conoce al médico que va a testificar hoy, pero -ha dicho- "es un valiente", en el que confía porque "es el único capaz de levantar esto".
"Si todo se arregla el primer plan es descansar", ha añadido Ortega, para quien en este caso ha habido "muchas mentiras y cobardía" porque, según ha relatado, "mi hijo entró muy sano y me lo devolvieron así".
Hasta ahora, y después de agotar la vía penal y recurrir a la civil, tanto el juzgado de primera instancia número 11 de Madrid como posteriormente la Audiencia de Madrid -en 2000- y el propio Supremo -en 2008- habían rechazado las demandas de la familia y declarado que no existió negligencia médica.
El paciente, que cuando se sometió a la intervención -una rinoplastia- tenía 21 años y estudiaba Derecho, está en coma vegetativo desde entonces y desde hace más de un año permanece en una tienda de campaña junto a su familia en la plaza de Jacinto Benavente de Madrid, frente a una de las sedes de Ministerio de Justicia.
En este campamento tenían una pancarta en la que se podía leer "la Justicia en España no existe", que ha sido arrancada, según ha relatado la madre de Meño, quien ha recordado que anteanoche le dieron un golpe en la cabeza y tuvo que ser atendida por el SAMUR
Preguntada sobre si ha recibido amenazas y sobre si puede que esa agresión fuera para que no pudiera acudir a la vista hoy ha contestado que "seguramentes sí", pero que las amenazas se las toma a broma. EFE.


http://www.abc.es/agencias/noticia.asp?noticia=575687

El TS revisa el caso del hombre que lleva 20 años en coma por una cirugía


El paciente se sometió a una rinoplastia cuando tenía 21 años y desde entonces está en coma vegetativo
EFE/MADRID El Tribunal Supremo revisará hoy el caso de un hombre que lleva más de 20 años en coma tras someterse a una intervención de cirugía estética, después de que fueran rechazadas sus demandas por negligencia médica contra la clínica de Madrid donde se operó, y el anestesista que le atendió.
La sala de lo civil del TS acordó el pasado mes de junio admitir a trámite la demanda de revisión presentada por los padres de Antonio Meño Ortega, siguiendo así el criterio de la Fiscalía, y ha citado a las partes a una vista hoy a las 10:30 horas.
El Ministerio Público informó a favor de la revisión del caso después de que la familia de Meño aportara la declaración jurada de un nuevo testigo, un médico que estuvo presente en la intervención quirúrgica que tuvo lugar en 1989 y que asegura que, en contra de lo que se creía hasta ahora, el paciente no entró en coma al vomitar después de que lo desentubasen.
Según ese testigo, durante la operación observó que se producía una alteración del ritmo cardiaco, por lo que se avisó al anestesista, que en ese momento estaba en otro quirófano.
Cuando llegó, el anestesista -siempre según el testimonio del médico- comprobó que el tubo a través del que respiraba Meño se había desconectado.
Hasta ahora, y después de agotar la vía penal y recurrir a la civil, tanto el Juzgado de Primera Instancia número 11 de Madrid como posteriormente la Audiencia Provincial de Madrid -en 2000- y el propio Supremo -en 2008- habían rechazado las demandas de la familia y declarado que no existió negligencia médica.
De hecho, en la última de esas sentencias el Alto Tribunal decía que el daño sufrido por el paciente se explicaba en las resoluciones anteriores -que aseguraban que Meño había aspirado su propio vómito "una vez finalizada la intervención propiamente dicha"- de una forma "minuciosa, coherente y convincente" y descartaba que la "extubación extemporánea" hubiera sido la causante del coma.
Sin embargo, en su resolución, el Supremo aplica el artículo 510.4 de la Ley de Enjuiciamiento Civil, que establece que "habrá lugar a la revisión de una sentencia firme (...) si se hubiere ganado injustamente en virtud de cohecho, violencia o maquinación fraudulenta".
El paciente se sometió a una rinoplastia cuando tenía 21 años y estudiaba Derecho, y desde entonces está en coma vegetativo, motivo por el cual hace más de un año que permanece en una tienda de campaña junto a su familia en la plaza de Jacinto Benavente de Madrid, frente a una de las sedes del Ministerio de Justicia.

http://www.farodevigo.es/sociedad-cultura/2010/11/03/ts-revisa-caso-joven-lleva-20-anos-coma/487302.html

2 nov. 2010

Juana lleva a su hijo, en coma, al Supremo

Manaña se revisa el caso de Antonio Meño, en estado vegetativo desde hace veintiún años por negligencia médica
Juana lleva años atendiendo a su hijo Antonio

«¡Claro que me llevo a mi hijo hasta el Tribunal Supremo. Es la única prueba que tengo de lo que pasó!». Lo dice Juana Ortega, la madre de Antonio Meño, en estado vegetativo desde que en 1989 sufrió un fallo en la anestesia cuando se operaba de una rinoplastia. Esta familia lleva año y medio viviendo en la plaza de Jacinto Benavente. Haga frío o calor; lleva o nieve. Mañana se reabre su caso en Tribunal Supremo gracias al testimonio de un médico que el día de la intervención quirúrgica estaba en el quirófano, de aprendiz. Juana y su marido, Antonio también, lo tienen claro: han preparado una camilla y una furgoneta para llevar a la sala a su hijo.

«Me han dicho que la vista de mañana va a ser pública. Es muy doloroso pero nos llevamos a Antonio para que la Justicia compruebe que no hemos mentido nunca sobre lo que pasó en aquel quirófano», ha manifestado a ABC Juana Ortega, quien asegura que trasladarán a Antonio, hoy con 42 años, en una camilla ya que en silla (normal o de ruedas) no puede estar. La furgoneta no es alquilada; es la que otro hijo de Juana compró a sus padres para poder trasladar a su hermano cuando haga falta.

En coma barbitúrico

Como ABC informó el pasado 19 de octubre, el Tribunal Supremo ha decidido reabrir este caso después de que, el pasado mes de febrero, el doctor I. F. G. pasara fortuitamente por la plaza de Jacinto Benavente y al ver allí el chamizo-protesta de la familia Meño Ortega recordó que él había estado, como facultativo en prácticas, en la sala de operaciones donde se operaba al joven Antonio, entonces con 21 años, deportista y estudiante de segundo de Derecho, de una cirugía plástica en la nariz. I.F.G. Declaró que, en efecto, el tubo de anestesia endocraneal «se había desconectado» y que tras intentar ventilar al paciente «con oxígeno puro ... dejaron al paciente en coma barbitúrico y pasó a la UVI», se afirma en su declaración.

Ni Juana ni su familia quieren dinero. Piden justicia. Esa que se les ha hurtado los últimos 21 años. En una primera instancia el anestesista —que reconoció su fallo— fue condenado. Hubo apelaciones. De esta familia, de la clínica y de las aseguradoras. Los Meño Ortega fueron condenados en costas. Hoy deben 400.000 euros y tienen orden de embargo de su casa, en Móstoles.
 
MARÍA ISABEL SERRANO / MADRID


Día 02/11/2010 - 13.03


http://www.abc.es/20101102/local-madrid/juana-lleva-hijo-coma-201011021151.html

El Supremo revisará este miércoles la sentencia que condenó a la familia a pagar 400.000 euros

El Supremo revisará este miércoles la sentencia que condenó a la familia a pagar 400.000 euros


MADRID, 2 Nov. (EUROPA PRESS) -
La familia de Antonio Meño, en coma desde hace 22 años por una operación de nariz, ha confiado en que el Tribunal Supremo anule la sentencia que les condenó a pagar 400.000 euros en costas y reabra la posibilidad de un nuevo juicio ante el hallazgo de un nuevo testigo que presenció los hechos ocurridos el 3 de julio de 1983 en el quirófano.
El abogado de la familia, Luis Bertelli, ha expresado las esperanzas de las familia de Meño en que el Alto Tribunal dicte una nueva sentencia en la que se reconozca que el anestesista no estaba aquel día en el quirófano, lo que daría lugar a un nuevo juicio.
"Los hechos judiciales de la sentencia que se revisará no se sustentan porque hay muchas irregularidades y contradicciones. La familia aspira a una ayuda ahora que no le quedan fuerzas tras estos años de lucha", ha indicado el letrado.
El Tribunal Supremo celebrará este miércoles una vista pública a las 10.30 horas en la que revisará la sentencia que condenó a la familia a pagar 400.000 euros en concepto del coste del procedimiento civil que les llevó hasta el procedimiento judicial.
La audiencia tendrá lugar después de que el Supremo haya admitido a trámite un recurso de revisión de sentencia interpuesto por el abogado de la familia, Luis Bertelli. El letrado presentó el escrito tras la aparición de un nuevo testigo en el caso: un estudiante que estaba en la operación y observó que las pulsaciones de Meño se alteraban.
Se trataba de una versión totalmente opuesta a la ofrecida por el anestesista presente en la intervención. Días antes a la entrega, esta persona se personó en la plaza de Jacinto Benavente, donde la familia acampó para reivindicar una reapertura del caso, y comentó con la madre de Meño que le pasaba a su hijo.
Tras el visto bueno de la Fiscalía, el Supremo ha decidido fijar una vista para valorar esta nueva prueba y, en su caso, revocar la sentencia dictada en 2008.
"Este caso fue una negligencia médica. Los padres de Antonio, dos sexagenarios de Móstoles, ya son mayores y no pueden atenderlo. Necesitan una indemnización económica para que alguien le siga cuidando cuando no estén", comentó hace unos días a Europa Press la compañera de Despacho de Bertelli.
UNA OPERACIÓN ESTÉTICA
La historia de Antonio Meño empieza el 3 de julio de 1983, cuando este estudiante de Derecho de 20 años, se sometió a una operación estética de nariz en una clínica madrileña, que no resultaba ni siquiera necesaria. La intervención quirúrgica se realizó con anestesia general y duró, según el cirujano, entre 20 y 25 minutos.
Sin embargo, el anestesista indicó más del doble, una hora. El resultado fue que del quirófano salió Antonio en coma vigil irreversible, con las funciones intelictivas y cognoscitivas completamente abolidas y dependiendo de los demás para poder realizar sus necesidades más elementales.
Sus padres denunciaron la situación ante el Juzgado de Instrucción nº 19 de Madrid, que condenó al anestesista porque, según el relato de los hechos y las pruebas, cabía hablar de "una cierta imprudencia en la actitud" de este profesional, con lo que la familia podría cobrar la indemnización que permitía cubrir las atenciones que necesitaba Antonio.
Según recoge esta sentencia, el anestesista procedió a la extubación del paciente sin existir evidentes signos de que Antonio hubiera recuperado la respiración espontánea. A los cuatro o cinco segundos de haberle retirado el tubo le sobrevino un vómito y debido a su falta de reflejos por no haber recuperado la respiración, lo tragó, aspirándolo por vía aérea, y le causó un broncoespasmo que le dejó sin oxígeno.
Sin embargo, el anestesista recurrió en apelación su sentencia condenatoria y la sección séptima de la Audiencia Provincial de Madrid revocó la dictada en primera instancia, absolviéndole y dejando a la víctima sin la indemnización. Fue cuando a los padres de Antonio sólo les quedó la vía civil y acudieron al Tribunal Constitucional.
Posteriormente perdieron en primera instancia, en apelación y en casación. De hecho, los tres jueces que conformaron el tribunal de apelación -ahora demandados- aseguraron que no existía "viso alguno" que permitiera inducir que "haya sido confeccionado ad hoc o en función del proceso" la actuación del anestesista.
Los padres continuaron su batalla en los juzgados y recurrieron al Tribunal Supremo, que desestimó el recurso de los Meño por no haber combatido en él la culpa del anestesista. La familia se quedó sin letrado y pidió al Alto Tribunal un abogado y un procurador del turno de oficio para interponer un incidente de nulidad contra esa sentencia.
La petición del abogado y procurador de oficio la efectuaron los Meño el 14 de julio y a día de hoy todavía no le han sido nombrados estos profesionales, aunque la familia ya cuenta con defensa, la Fundación Jurei (Justicia Responsable e Independiente), que tras conocer la historia, acordó hacerse cargo de la situación.


http://www.europapress.es/madrid/noticia-familia-antonio-meno-confia-supremo-vuelco-caso-hallazgo-nuevo-testigo-20101102132355.html

El TS revisará el caso de Antonio Meño, el hombre que quedó en coma tras una operación

El TS revisará el caso de Antonio Meño, el hombre que quedó en coma tras una operación
El Tribunal Supremo ha aceptado revisar el caso de Antonio Meño, un hombre que lleva más de veinte años en coma tras someterse a una intervención de cirugía estética y cuyas demandas por negligencia médica contra la clínica de Madrid donde se operó y el anestesista que le atendió habían sido rechazadas anteriormente.

En un auto de su sala de lo civil, el Supremo ha acordado admitir a trámite la demanda de revisión presentada por los padres de Antonio Meño Ortega y ha dado a las partes un plazo de veinte días para que contesten a la misma "sosteniendo lo que a su derecho convenga".
El Alto Tribunal sigue así el criterio de la Fiscalía, que informó a favor de la revisión del caso después de que la familia de Meño aportara la declaración jurada de un nuevo testigo, un médico que estuvo presente en la intervención quirúrgica que tuvo lugar en 1989 y que asegura que, en contra de lo que se creía hasta ahora, el paciente no entró en coma al vomitar después de que lo desentubasen.
Según ese testigo, durante la operación observó que se producía una alteración del ritmo cardiaco, por lo que se avisó al anestesista, que en ese momento estaba en otro quirófano. Cuando llegó, el anestesista -siempre según el testimonio del médico- comprobó que el tubo a través del que respiraba Meño se había desconectado.
Demandas rechazadas

Hasta ahora, y después de agotar la vía penal y recurrir a la civil, tanto el Juzgado de Primera Instancia número 11 de Madrid como posteriormente la Audiencia Provincial de Madrid -en 2000- y el propio Supremo -en 2008- habían rechazado las demandas de la familia y declarado que no existió negligencia médica.
De hecho, en la última de esas sentencias el Alto Tribunal decía que el daño sufrido por el paciente se explicaba en las resoluciones anteriores -que aseguraban que Meño había aspirado su propio vómito "una vez finalizada la intervención propiamente dicha"- de una forma "minuciosa, coherente y convincente" y descartaba que la "extubación extemporánea" hubiera sido la causante del coma.
Sin embargo, en la resolución notificada ahora, el Supremo aplica el artículo 510.4 de la Ley de Enjuiciamiento Civil, que establece que "habrá lugar a la revisión de una sentencia firme (...) si se hubiere ganado injustamente en virtud de cohecho, violencia o maquinación fraudulenta".
El paciente, que cuando se sometió a la intervención -una rinoplastia- tenía 21 años y estudiaba Derecho, está en coma vegetativo desde entonces, y desde hace más de un año permanece en una tienda de campaña junto a su familia en la plaza de Jacinto Benavente de Madrid, frente a una de las sedes del Ministerio de Justicia.

http://www.madridiario.es/2010/Junio/madrid/suceso/188837/ts-caso-antonio-meno-coma-operacion.html

1 nov. 2010

El Tribunal Supremo revisa el miércoles el caso de un hombre 20 años en coma tras operarse

Noticias EFEMadrid, 31 oct (EFE).- El Tribunal Supremo revisará el próximo miércoles el caso de un hombre que lleva más de 20 años en coma tras someterse a una intervención de cirugía estética, después de que fueran rechazadas sus demandas por negligencia médica contra la clínica de Madrid donde se operó, y el anestesista que le atendió.
La sala de lo civil del TS acordó el pasado mes de junio admitir a trámite la demanda de revisión presentada por los padres de Antonio Meño Ortega, siguiendo así el criterio de la Fiscalía, y ha citado a las partes a una vista el próximo miércoles a las 10:30 horas.

El Ministerio Público informó a favor de la revisión del caso después de que la familia de Meño aportara la declaración jurada de un nuevo testigo, un médico que estuvo presente en la intervención quirúrgica que tuvo lugar en 1989 y que asegura que, en contra de lo que se creía hasta ahora, el paciente no entró en coma al vomitar después de que lo desentubasen.

Según ese testigo, durante la operación observó que se producía una alteración del ritmo cardiaco, por lo que se avisó al anestesista, que en ese momento estaba en otro quirófano.

Cuando llegó, el anestesista -siempre según el testimonio del médico- comprobó que el tubo a través del que respiraba Meño se había desconectado.

Hasta ahora, y después de agotar la vía penal y recurrir a la civil, tanto el Juzgado de Primera Instancia número 11 de Madrid como posteriormente la Audiencia Provincial de Madrid -en 2000- y el propio Supremo -en 2008- habían rechazado las demandas de la familia y declarado que no existió negligencia médica.

De hecho, en la última de esas sentencias el Alto Tribunal decía que el daño sufrido por el paciente se explicaba en las resoluciones anteriores -que aseguraban que Meño había aspirado su propio vómito "una vez finalizada la intervención propiamente dicha"- de una forma "minuciosa, coherente y convincente" y descartaba que la "extubación extemporánea" hubiera sido la causante del coma.

Sin embargo, en su resolución, el Supremo aplica el artículo 510.4 de la Ley de Enjuiciamiento Civil, que establece que "habrá lugar a la revisión de una sentencia firme (...) si se hubiere ganado injustamente en virtud de cohecho, violencia o maquinación fraudulenta".
 
http://www.elcorreo.com/agencias/20101031/revisa-miercoles-caso-hombre-anos_201010311140.html

28 oct. 2010

LA BATALLA DE UNOS PADRES POR UN RECURSO LEGAL

RESISTIRÉ:
http://www.youtube.com/watch?v=JizmzsbgsP0&feature=related

http://www.nytimes.com/slideshow/2010/10/31/world/1101MADRID.html?ref=europe

Los padres batalla por un recurso legal:

Juana Ortega con su hijo, Antonio Meño Ortega, que entró en coma tras ser accidentalmente privado de oxígeno durante una cirugía estética en su nariz.

MADRID - Hace veinte y un años, Antonio Ortega Meño, un montañero entusiasta y estudiante de Derecho en Madrid, entró en coma tras ser accidentalmente privado de oxígeno durante una cirugía estética en su nariz.


Los padres del Sr. Meño, el Antonio y Juana, dándole agua.

Carlos Luján para el International Herald Tribune
Desde entonces, sus padres han luchado una batalla desesperada, jurídica de derecho público para demostrar que la negligencia médica llevó al coma de su hijo, en el proceso de perder su tienda de frutas, así como su casa, y todavía debido 400.000 €, ahora casi 555.000 dólares, en legal los costos.

De hecho, durante casi 500 días, los padres y su hijo - ahora de 42 años y confinado a una cama - han acampado frente al Ministerio de Justicia, en el corazón de la capital española. Entre las pancartas de protesta que rodean su refugio improvisado se encuentra uno que dice: "¿Dónde está la justicia? En un estado de coma? "

La madre del Sr. Meño, Juana, comenzó su demostración de alto nivel del año pasado, cuando recibió un permiso de la ciudad para celebrar una protesta frente al Ministerio de Justicia. Ella apareció por primera vez con su hijo en una silla de ruedas y un paraguas para protegerse del sol. Más tarde, cuando su marido comenzó a construir su refugio de plástico azul, las autoridades municipales hicieron la vista gorda.

"Nadie hace algo así en Madrid, por lo que probablemente no sabía cómo reaccionar," dijo la señora Ortega. "Pero también creo que todo el mundo sabe, en el fondo, que merecen justicia."

Sin embargo, no hay rastro de enojo en su voz. En cambio, hay una esperanza renovada, después de que el Tribunal Supremo acordó este mes para revisar su caso el 3 de noviembre.

Dicha revisión fue provocada por el testimonio fresco de un médico que trabajaba en el hospital privado donde el Sr. Meño se sometió a la cirugía. En su declaración firmada, el médico, Ignacio García Frade, respaldado la versión de la familia de negligencia médica, indicando que el Sr. anestesista Meño había sido convocado a otra sala de operaciones cuando el tubo Sr. Meño de suministro de oxígeno se vino abajo. El médico supone que la familia había puesto compensación recibida por este error y se sorprendió al encontrarse su vivienda este año, mientras camina en Madrid.

Sin embargo, a pesar de la perspectiva de conseguir su largo revisión buscó desde el más alto tribunal de España, la señora Ortega, dijo que continuaría hasta el campamento hasta que recibió la justicia final. Eso puede ser porque la fortuna de la familia se ha invertido una vez ya, en 1993, que recibieron el equivalente de alrededor de € 1 millón cuando un tribunal penal por primera vez se pronunció sobre el caso. Sin embargo, el hospital y luego ganó una apelación, lo que obligó a la familia a su vez, sin éxito, a los tribunales civiles.

Único objetivo la señora Ortega ahora, dijo, es "reparar esta injusticia." La familia incluso pidió su último abogado, que trabaja ad honorem para ellos, no para buscar daños financieros específicos si la orden de la corte un nuevo juicio del caso.

"Estoy completamente más allá de tratar de cuantificar lo que la pérdida de 21 años de vida y la destrucción de la familia vale la pena", añadió, mientras está sentado en la cama de su hijo y con cuidado metiendo los brazos torcidos de nuevo por debajo de las sábanas.

En una mesa a la entrada de la vivienda, la señora Ortega ha colocado una gran foto fotocopia de su hijo, tomada poco antes de su cirugía. Se muestra a un joven negro con ojos penetrantes y una nariz que podría decirse que le hace parecer duro en lugar de feo. "Nunca había entendido realmente su problema, pero la nariz le molestaba y ya no era de su mamá para decirle a su hijo adulto lo decida", dijo.

Él ha mantenido su aspecto oscuro, pero se encuentra en un estado vegetativo, sudoración profusa, incluso en una noche fría. El tics, muecas y parpadea con furia cuando su madre habla con él. Pero ella dijo que no estaba claro si entendía sus palabras o simplemente reaccionaron a la presencia de alrededor de su cama.

El Sr. Meño fue en la nariz para su operación en el hospital de Nuestra Señora de América el 3 de julio de 1989. "Yo lo acompañaba y por último lo vio normal a las 10:45 de la mañana, cuando me dijeron de irse," dijo la señora Ortega, sus ojos llenos de lágrimas.

De acuerdo a la señora Ortega, el hospital se negó a reconocer un error cometido por su personal y en su lugar atribuyen el accidente al Sr. Meño de repente asfixia en su propio vómito. El hospital no respondió a una solicitud de comentarios.

El Sr. Meño fue trasladado a un hospital público, el gasto de varios meses en un piso asignado a los pacientes con enfermedades infecciosas. Su madre dice que cuando el hospital se negó a salir de lo que ella llamó "una zona de riesgo y muy inadecuados", decidió llevarlo a casa.

En las últimas dos décadas, la señora Ortega casi nunca salió de su cama, con excepción de los procedimientos judiciales, la documentación de la que ha estudiado cuidadosamente archivados en un rincón de la vivienda.

"Estoy buscando después de una edad de cuatro meses que está, de hecho, de 42 años, y eso es mucho trabajo", dijo.

La familia tiene otros tres hijos, que visitan regularmente a su hermano en el refugio y han ayudado con dinero de un negocio de la panadería.

Al lado de la cama Sr. Meno radica un paquete de pañales y tres latas de agua que su madre lo utiliza para lavar dos veces al día. Su purés bebé se apilan junto a una cocina de gas portátil. El quiosco de prensa cercano se ha comprometido a ejecutar un cable de electricidad a su vivienda, con una bombilla de luz que brilla directamente por encima de su cama, por lo tanto también al alumbrado de una pocas imágenes religiosas. Estos, sin embargo, fueron regalos de amigos y visitantes, la señora Ortega insistió. "Esta tragedia no ha ayudado a mi propia fe", dijo.

Mientras tanto, su marido, también llamado Antonio Meño, divide su tiempo entre la sesión en una de las sillas del refugio, viendo la televisión, y hacer mandados. Dice que prefiere dejar que su esposa acuerdo con los visitantes, pero reaccionó con contundencia cuando se le preguntó si había alguna vez quería que abandonar su batalla legal. "Voy a hacer lo que se puede hacer por nuestro hijo", dijo. "Si ser padre significa algo, debe significar mantengan fuertes y presentes en los momentos más difíciles."

Todas las mañanas, la señora Ortega vuelve a escribir el signo fuera de su vivienda que muestra a los transeúntes con exactitud cuántos días han pasado allí. Adaptarse a un espacio tan improvisado fue "un verdadero desafío", dijo. Ruido de la calle es una molestia en la noche.

Sin embargo, la señora Ortega dice que no se arrepiente de mover a su hijo a la vivienda, que la ha puesto en contacto con "gente maravillosa", así como el médico que podría ser decisivo en su batalla legal.

"Hemos recibido aquí el respeto y la atención tristemente nos niega por el sistema judicial", dijo. "La gente ordinaria puede relacionarse con nosotros, a diferencia de estos jueces grande y poderoso que nos ven como el número de casos."

Este artículo ha sido revisado para reflejar la siguiente corrección:
Corrección: 27 de octubre 2010
Por MINDER RAPHAEL


Carlos Luján para el International Herald Tribune

Publicado: 26 de octubre 2010

Información del:
http://www.nytimes.com/2010/10/27/world/europe/27iht-madrid.html?_r=1&scp=1&sq=antonio%20me%C3%B1o&st=cse

An earlier version of the credit running with two photographs in this article mispelled the name of the photographer.


Nota: se han corregido el nombre y el apellido de Antonio Meño, que al traducir el artículo habían quedado así. ANTOINO MENÓN.