Cuatro características corresponden al juez: Escuchar cortésmente, responder sabiamente, ponderar prudentemente y decidir imparcialmente. Sócrates..... El delito de los que nos engañan no está en el engaño, sino en que ya no nos dejan soñar que no nos engañarán nunca. Víctor Ruiz Iriarte..... Puedes engañar a todo el mundo algún tiempo. Puedes engañar a algunos todo el tiempo. Pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo. Abraham Lincoln
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18 sept 2010
15 sept 2010
ESTAFA O FRAUDE
Aller día 14 de Septiembre, se presentó un señor bien vestido con traje para llevarse uno de los carteles de la mesa, al no tenerlos presentes y ante la gran insistencia en ellos, se le pregunto que ¿Para que los quería por que se estaban haciendo fotocopias? La respuesta fue firme “YO TAMBIEN TENGO QUE COMER”.
Hoy pensando fríamente en el tema tenemos que advertir a todas las personas que la familia de Antonio Meño,
JAMÁS HA PEDIDO DINERO NI A INSTITUCIONES, NI A NADIE, LO UNICO QUE ESTAMOS PIDIENDO DESDE HACE YA 16 MESES ES LA JUSTICIA QUE SE NOS HA DENEGADO DURANTE ESTOS 21 AÑOS.
Por tanto si alguien en nuestro nombre esta pidiendo tanto en la calle como por las casas, con un cartel de Antonio Meño, lo hace aprovechando nuestra desgracia para lucrarse con ella.
PEDIMOS MUY ENCARECIDAMENTE QUE DE DARSE ESTE ROBO POR PARTE DE ALGUNA PERSONA, SEA DENUNCIADO EN LA COMISARÍA MÁS PRÓXIMA.
Juana ortega.
Hoy pensando fríamente en el tema tenemos que advertir a todas las personas que la familia de Antonio Meño,
JAMÁS HA PEDIDO DINERO NI A INSTITUCIONES, NI A NADIE, LO UNICO QUE ESTAMOS PIDIENDO DESDE HACE YA 16 MESES ES LA JUSTICIA QUE SE NOS HA DENEGADO DURANTE ESTOS 21 AÑOS.
Por tanto si alguien en nuestro nombre esta pidiendo tanto en la calle como por las casas, con un cartel de Antonio Meño, lo hace aprovechando nuestra desgracia para lucrarse con ella.
PEDIMOS MUY ENCARECIDAMENTE QUE DE DARSE ESTE ROBO POR PARTE DE ALGUNA PERSONA, SEA DENUNCIADO EN LA COMISARÍA MÁS PRÓXIMA.
Juana ortega.
ANTONIO MEÑO ORTEGA, SIGUE TRASPASANDO FRONTERAS
20 jul 2010
DÍA 20 DE JULIO DEL AÑO DOS MIL DIEZ
DÍA 20 DE JULIO DEL AÑO DOS MIL DIEZ..... Una fecha que a nadie le dice nada así expuesta pero para quien lleva UN AÑO Y CUARENTA DÍAS EN LA CALLE, con su hijo en como irreversible si que significa mucho.
Cierto es que el caso de ANTONIO MEÑO ORTEGA, se revisará según el escrito recibido por la familia Meño, pero es tan bien cierto que la Justicia obra con muy poca Justicia valga la redundancia, PUES AUN NADIE HA DICHO NI DEJADO ESCRITO QUE LAS COSTAS SE HAYAN QUITADO, escrito que ya tendría que haberse recibido para que se pueda empezar a creer en la Justicia.
¿Hasta cuando han de soportar el desprecio al que se están viendo sometidos un enfermo en coma irreversible y unos padres que ya solo esperan la muerte al unísono con su hijo para descansar en paz para siempre?
Dice un viejo refrán que, "Muerto el perro se acavó la rabia, ¿Acaso esto es lo que se persigue? pues si matando al perro la rabia deja de propagarse, entonces matésmole.
Cierto es que el caso de ANTONIO MEÑO ORTEGA, se revisará según el escrito recibido por la familia Meño, pero es tan bien cierto que la Justicia obra con muy poca Justicia valga la redundancia, PUES AUN NADIE HA DICHO NI DEJADO ESCRITO QUE LAS COSTAS SE HAYAN QUITADO, escrito que ya tendría que haberse recibido para que se pueda empezar a creer en la Justicia.
¿Hasta cuando han de soportar el desprecio al que se están viendo sometidos un enfermo en coma irreversible y unos padres que ya solo esperan la muerte al unísono con su hijo para descansar en paz para siempre?
Dice un viejo refrán que, "Muerto el perro se acavó la rabia, ¿Acaso esto es lo que se persigue? pues si matando al perro la rabia deja de propagarse, entonces matésmole.
4 jul 2010
La lucha de Juana
La lucha de Juana:
La aparición de un testigo da un giro radical al caso de Antonio, con una minusvalía del 96% por una cirugía de nariz
Paco, mete agua en el climatizador que el niño pasa calor». Arrecia la canícula en Madrid y Juana no deja de mirar a su hijo. El 'niño', su pequeño, es Antonio Meño, 42 años, 1,80 de estatura, 90 kilos. Antonio sigue atento el Alemania-Ghana del Mundial de Sudáfrica en una minúscula tele instalada sobre tres cajas de zapatos. No ve, pero se entretiene. Una rinoplastia le dejó en coma vegetativo hace 21 años, cuando era un joven dicharachero y aventurero, con toda la vida por delante y que sólo quería arreglarse la nariz. Juana Ortega se acuerda bien de aquel día, del momento en el que una frase del cirujano le arrebató su vida para siempre. «Antonio no se despierta de la operación, vamos a intentarlo más tarde». Nunca más lo hizo. Era 3 de julio de 1989. No había caído todavía el muro de Berlín y en la clínica Nuestra Señora de América, en la lujosa calle Arturo Soria de Madrid, se levantaba otra pared, igual de ignominiosa y vergonzante, que aún no se ha derrumbado para los Meño Ortega.
La perseverancia de Juana, 64 años, panadera de profesión, ha mantenido viva la llama todo este tiempo. Su dura mirada lo dice todo. Tira del carro y no entiende la palabra rendirse. Ni ahora, ni hace 21 años, cuando comenzó su particular batalla con la Justicia para que le reconozca que el coma de su 'niño' fue provocado por un error médico. Una presunta negligencia del anestesista que ha dejado a Antonio con una minusvalía del 96% y postrado en un camastro en el que lleva la mitad de su vida.
En una caseta en la calle
La esperanza de Juana se juega en los tribunales... y a diario en la calle. Hace un año y dos semanas acampa ante una sede del Ministerio de Justicia, en la castiza plaza de Jacinto Benavente, cerca de la Puerta del Sol. Desayuna, come, cena y duerme en una caseta que levantó su marido Paco y su cuñado. Un habitáculo con tarima enmoquetada, armazón metálico y tela aislante, que forma parte del paisaje de la plaza y atrae la atención de madrileños y turistas.
Pero Juana no está sola. En estos 379 días en la calle -de un invierno terrible de lluvias y nieve a los casi 37 grados de ayer- le acompaña su 'niño'. En el interior hay espacio para la cama de Antonio y un colchón para ella. Completan 'el mobiliario' un camping gas, una caja con comida, dos garrafas de agua de diez litros, sillas plegables, la imagen de La Milagrosa y una mesa de campo en donde exhibe recortes de prensa, sentencias, el libro de su abogado y un bloc de firmas. Ha recogido 200.000 desde que comenzó su periplo judicial y cada 10.000 rúbricas recopiladas acude en persona al Congreso de los Diputados con la esperanza de que atiendan su caso en el Comité de Derechos Humanos de la ONU. Su perseverancia no acaba ahí. Ha ido dos veces a la tele; ha mandado cartas al Rey, a Zapatero y a Rajoy. En ellas les cuenta cómo las diferentes instancias judiciales no sólo no han reconocido que el coma de Antonio fue un error médico, sino que el Tribunal Supremo le obligó a pagar 300.000 euros en 2008 por las costas del pleito, más otros 100.000 euros de multa por no poder hacer frente a la cuantía.
«Querían embargar mis bienes, mi casa. Hace tiempo que dejé de creer en la Justicia, en los políticos, en las buenas intenciones. De las autoridades me contestaron el Rey y Zapatero. Los dos me dijeron que al tratarse de un asunto judicial no podían hacer nada. Todo quedó en agua de borrajas», cuenta Juana mientras se acomoda en una silla de camping, estira las piernas y se atusa su pelo canoso. «¿Para qué sirve creer?», se pregunta una y otra vez. «¡Y mira que yo tenía fe en la Justicia, no lo sabes bien!», replica.
Paga y calla
Tras la condena del Supremo llamó a la puerta de Avinesa (Asociación de víctimas de negligencias médicas) en busca de protección legal y la respuesta, recuerda, fue dura y escueta. «Juana, paga y calla», le dijeron. Visitó varios abogados; nada. Se ofrecieron otros muchos, pero cuando conocían el caso huían. No existían pruebas que confirmasen que se trató de un error médico. «Fue un momento extremo en el que podía haber hecho una locura, que es lo que hubieran querido, pero decidí no darles esa alegría», confiesa.
La firmeza de tantos años, su inquebrantable constancia buscando justicia tuvo su recompensa una tarde del pasado febrero. Un hombre muy arreglado se acercó a la caseta y le soltó a Juana lo siguiente: «Si no se hace justicia en la tierra, se hará justicia divina». Ella le respondió: «Yo quiero que se haga justicia en la tierra». Se trataba del doctor Ignacio Frade, testigo de la operación de Antonio aquel 3 de julio de hace tres décadas. El médico había perdido la pista del caso cuando conoció que un tribunal de primera instancia había condenado al anestesista, a la clínica y a la aseguradora a pagar 175 millones de pesetas a los Meño Ortega. Pero no supo que aquellos recurrieron y fueron exonerados en sucesivas instancias. El doctor acudió al abogado de la familia y declaró que el anestesista no se encontraba en el quirófano cuando la máquina que medía el ritmo cardiaco de Antonio se detuvo. Estaba con otra operación.
«La versión que contaron al juez es que Antonio se atragantó y se le salió el tubo. Pero ahora se puede demostrar que mintieron para salvar al anestesista», cuenta Juana. La declaración del doctor Frade ha dado un giro al caso ya que una vez conocido su testimonio, la Fiscalía del Supremo ha pedido la reapertura y un tribunal de lo civil acaba de admitir la demanda y ha dado tres semanas a las partes para tramitar sus alegaciones. Van a revisar el caso. «Cuando me llamó el abogado para contármelo se me disparó la tensión. Estaba dispuesta a llegar hasta el final, pero ahora sólo quiero poner fin a esta injusticia y derribar esta chabola para siempre. Ese día brindaré con cava», exclama Juana mirando a su pobre hijo tirado en el camastro. Aunque a Antonio nadie le despertará de su letargo, la perseverancia de su madre, toda una madre coraje, ha inundado de esperanza una casucha donde ahora hay más vida que nunca.
Información de : http://www.eldiariomontanes.es/v/20100702/sociedad/destacados/lucha-juana-20100702.html
La aparición de un testigo da un giro radical al caso de Antonio, con una minusvalía del 96% por una cirugía de nariz
Paco, mete agua en el climatizador que el niño pasa calor». Arrecia la canícula en Madrid y Juana no deja de mirar a su hijo. El 'niño', su pequeño, es Antonio Meño, 42 años, 1,80 de estatura, 90 kilos. Antonio sigue atento el Alemania-Ghana del Mundial de Sudáfrica en una minúscula tele instalada sobre tres cajas de zapatos. No ve, pero se entretiene. Una rinoplastia le dejó en coma vegetativo hace 21 años, cuando era un joven dicharachero y aventurero, con toda la vida por delante y que sólo quería arreglarse la nariz. Juana Ortega se acuerda bien de aquel día, del momento en el que una frase del cirujano le arrebató su vida para siempre. «Antonio no se despierta de la operación, vamos a intentarlo más tarde». Nunca más lo hizo. Era 3 de julio de 1989. No había caído todavía el muro de Berlín y en la clínica Nuestra Señora de América, en la lujosa calle Arturo Soria de Madrid, se levantaba otra pared, igual de ignominiosa y vergonzante, que aún no se ha derrumbado para los Meño Ortega.
La perseverancia de Juana, 64 años, panadera de profesión, ha mantenido viva la llama todo este tiempo. Su dura mirada lo dice todo. Tira del carro y no entiende la palabra rendirse. Ni ahora, ni hace 21 años, cuando comenzó su particular batalla con la Justicia para que le reconozca que el coma de su 'niño' fue provocado por un error médico. Una presunta negligencia del anestesista que ha dejado a Antonio con una minusvalía del 96% y postrado en un camastro en el que lleva la mitad de su vida.
En una caseta en la calle
La esperanza de Juana se juega en los tribunales... y a diario en la calle. Hace un año y dos semanas acampa ante una sede del Ministerio de Justicia, en la castiza plaza de Jacinto Benavente, cerca de la Puerta del Sol. Desayuna, come, cena y duerme en una caseta que levantó su marido Paco y su cuñado. Un habitáculo con tarima enmoquetada, armazón metálico y tela aislante, que forma parte del paisaje de la plaza y atrae la atención de madrileños y turistas.
Pero Juana no está sola. En estos 379 días en la calle -de un invierno terrible de lluvias y nieve a los casi 37 grados de ayer- le acompaña su 'niño'. En el interior hay espacio para la cama de Antonio y un colchón para ella. Completan 'el mobiliario' un camping gas, una caja con comida, dos garrafas de agua de diez litros, sillas plegables, la imagen de La Milagrosa y una mesa de campo en donde exhibe recortes de prensa, sentencias, el libro de su abogado y un bloc de firmas. Ha recogido 200.000 desde que comenzó su periplo judicial y cada 10.000 rúbricas recopiladas acude en persona al Congreso de los Diputados con la esperanza de que atiendan su caso en el Comité de Derechos Humanos de la ONU. Su perseverancia no acaba ahí. Ha ido dos veces a la tele; ha mandado cartas al Rey, a Zapatero y a Rajoy. En ellas les cuenta cómo las diferentes instancias judiciales no sólo no han reconocido que el coma de Antonio fue un error médico, sino que el Tribunal Supremo le obligó a pagar 300.000 euros en 2008 por las costas del pleito, más otros 100.000 euros de multa por no poder hacer frente a la cuantía.
«Querían embargar mis bienes, mi casa. Hace tiempo que dejé de creer en la Justicia, en los políticos, en las buenas intenciones. De las autoridades me contestaron el Rey y Zapatero. Los dos me dijeron que al tratarse de un asunto judicial no podían hacer nada. Todo quedó en agua de borrajas», cuenta Juana mientras se acomoda en una silla de camping, estira las piernas y se atusa su pelo canoso. «¿Para qué sirve creer?», se pregunta una y otra vez. «¡Y mira que yo tenía fe en la Justicia, no lo sabes bien!», replica.
Paga y calla
Tras la condena del Supremo llamó a la puerta de Avinesa (Asociación de víctimas de negligencias médicas) en busca de protección legal y la respuesta, recuerda, fue dura y escueta. «Juana, paga y calla», le dijeron. Visitó varios abogados; nada. Se ofrecieron otros muchos, pero cuando conocían el caso huían. No existían pruebas que confirmasen que se trató de un error médico. «Fue un momento extremo en el que podía haber hecho una locura, que es lo que hubieran querido, pero decidí no darles esa alegría», confiesa.
La firmeza de tantos años, su inquebrantable constancia buscando justicia tuvo su recompensa una tarde del pasado febrero. Un hombre muy arreglado se acercó a la caseta y le soltó a Juana lo siguiente: «Si no se hace justicia en la tierra, se hará justicia divina». Ella le respondió: «Yo quiero que se haga justicia en la tierra». Se trataba del doctor Ignacio Frade, testigo de la operación de Antonio aquel 3 de julio de hace tres décadas. El médico había perdido la pista del caso cuando conoció que un tribunal de primera instancia había condenado al anestesista, a la clínica y a la aseguradora a pagar 175 millones de pesetas a los Meño Ortega. Pero no supo que aquellos recurrieron y fueron exonerados en sucesivas instancias. El doctor acudió al abogado de la familia y declaró que el anestesista no se encontraba en el quirófano cuando la máquina que medía el ritmo cardiaco de Antonio se detuvo. Estaba con otra operación.
«La versión que contaron al juez es que Antonio se atragantó y se le salió el tubo. Pero ahora se puede demostrar que mintieron para salvar al anestesista», cuenta Juana. La declaración del doctor Frade ha dado un giro al caso ya que una vez conocido su testimonio, la Fiscalía del Supremo ha pedido la reapertura y un tribunal de lo civil acaba de admitir la demanda y ha dado tres semanas a las partes para tramitar sus alegaciones. Van a revisar el caso. «Cuando me llamó el abogado para contármelo se me disparó la tensión. Estaba dispuesta a llegar hasta el final, pero ahora sólo quiero poner fin a esta injusticia y derribar esta chabola para siempre. Ese día brindaré con cava», exclama Juana mirando a su pobre hijo tirado en el camastro. Aunque a Antonio nadie le despertará de su letargo, la perseverancia de su madre, toda una madre coraje, ha inundado de esperanza una casucha donde ahora hay más vida que nunca.
Información de : http://www.eldiariomontanes.es/v/20100702/sociedad/destacados/lucha-juana-20100702.html
24 jun 2010
REAPERTURA DEL CASO ANTONIO MEÑO
Recurso Num.: REVISIONES 14/2010:
Secretaría de Sala: Ilmo. Sr. D. .................
Procurador:
Sr. D. .................
TRIBUNAL SUPREMO Sala de lo civil.
AUTO:
Excmos. Sres.:
D. ....................... D. ......................... D. ........................
En la Villa de Madrid, a uno de Junio de dos mil diez.
I. HECHOS
PRIMERO.- El Procurador de los Tribunales D: ............................., en nombre y representación de DOÑA JUANA ORTEGA RAMÍREZ y D. ANTONIO MEÑO RODRÍGUEZ, quienes actúan en representación como tutores de su hijo D. Antonio Meño Ortega, formuló demanda de Revisión contra la Sentencia dictada por el Juzgado de Primera Instancia nº 11 de Madrid en autos de juicio de mayor cuantía 2750/1994, contra la Sentencia dictada por la Audiencia Provincial de Madrid, sección 19ª , de 10 de octubre de 2000 en el rollo de apelación 471/1999 y contra la Sentencia dictada por esta Sala en fecha 12 de febrero de 2008 en el recurso de casación 5419/2000.
SEGUNDO.- Pasadas las actuaciones al Ministerio Fiscal para el correspondiente dictamen, éste informó en el sentido de que “procede, en consecuencia, con admisión de la demanda de revisión, llamar ante la Sala todos los antecedentes del pleito y mandar emplazar a cuantos en él hubieren litigado para que, dentro del término legal, comparezcan a sostener lo conveniente a su derecho.”
HA SIDO PONENTE EL MAGISTRADO EXCMO. SR. D. ....................................
II. RAZONAMIENTOS JURIDICOS
ÚNICO.- Corresponde a esta Sala conocer de la demanda interpuesta de conformidad con lo dispuesto en los arts. 56.1º de LOPJ y 509 y siguientes y concordantes de la Ley de Enjuiciamiento Civil. De conformidad con el informe emitido por le Ministerio Fiscal, procede acordar la admisión a trámite de la demanda de Revisión presentada por la representación de DOÑA JUANA ORTEGA RAMÍREZ y D. ANTONIO MEÑO RODRÍGUEZ. Y siga dicha demanda su trámite.
LA SALA ACUERDA:
Admitir a trámite la demanda de revisión presentada por la representación de DOÑA JUANA ORTEGA RAMÍREZ y D. ANTONIO MEÑO RODRÍGUEZ, y de acuerdo con el art. 514 de la Ley de Enjuiciamiento Civil 1/200, procédase a ordenar que se remitan a esta Sala Primera todas las actuaciones del pleito cuyas sentencias se impugnan, emplazar a cuantos en él hubiesen litigado, o a sus causahabientes, para que dentro del plaza de 20 días contesten a la demanda, sosteniendo lo que a su derecho convenga.
Así lo acuerdan, mandan y firman los Excmos. Sres. Magistrados indicados al margen.
Por razones obvias se han suprimido los nombres de las personas que llevan el caso.
Secretaría de Sala: Ilmo. Sr. D. .................
Procurador:
Sr. D. .................
TRIBUNAL SUPREMO Sala de lo civil.
AUTO:
Excmos. Sres.:
D. ....................... D. ......................... D. ........................
En la Villa de Madrid, a uno de Junio de dos mil diez.
I. HECHOS
PRIMERO.- El Procurador de los Tribunales D: ............................., en nombre y representación de DOÑA JUANA ORTEGA RAMÍREZ y D. ANTONIO MEÑO RODRÍGUEZ, quienes actúan en representación como tutores de su hijo D. Antonio Meño Ortega, formuló demanda de Revisión contra la Sentencia dictada por el Juzgado de Primera Instancia nº 11 de Madrid en autos de juicio de mayor cuantía 2750/1994, contra la Sentencia dictada por la Audiencia Provincial de Madrid, sección 19ª , de 10 de octubre de 2000 en el rollo de apelación 471/1999 y contra la Sentencia dictada por esta Sala en fecha 12 de febrero de 2008 en el recurso de casación 5419/2000.
SEGUNDO.- Pasadas las actuaciones al Ministerio Fiscal para el correspondiente dictamen, éste informó en el sentido de que “procede, en consecuencia, con admisión de la demanda de revisión, llamar ante la Sala todos los antecedentes del pleito y mandar emplazar a cuantos en él hubieren litigado para que, dentro del término legal, comparezcan a sostener lo conveniente a su derecho.”
HA SIDO PONENTE EL MAGISTRADO EXCMO. SR. D. ....................................
II. RAZONAMIENTOS JURIDICOS
ÚNICO.- Corresponde a esta Sala conocer de la demanda interpuesta de conformidad con lo dispuesto en los arts. 56.1º de LOPJ y 509 y siguientes y concordantes de la Ley de Enjuiciamiento Civil. De conformidad con el informe emitido por le Ministerio Fiscal, procede acordar la admisión a trámite de la demanda de Revisión presentada por la representación de DOÑA JUANA ORTEGA RAMÍREZ y D. ANTONIO MEÑO RODRÍGUEZ. Y siga dicha demanda su trámite.
LA SALA ACUERDA:
Admitir a trámite la demanda de revisión presentada por la representación de DOÑA JUANA ORTEGA RAMÍREZ y D. ANTONIO MEÑO RODRÍGUEZ, y de acuerdo con el art. 514 de la Ley de Enjuiciamiento Civil 1/200, procédase a ordenar que se remitan a esta Sala Primera todas las actuaciones del pleito cuyas sentencias se impugnan, emplazar a cuantos en él hubiesen litigado, o a sus causahabientes, para que dentro del plaza de 20 días contesten a la demanda, sosteniendo lo que a su derecho convenga.
Así lo acuerdan, mandan y firman los Excmos. Sres. Magistrados indicados al margen.
Por razones obvias se han suprimido los nombres de las personas que llevan el caso.
SE REABRE EL CASO DE ANTONIO
El Supremo reabre el caso del hombre en coma por una cirugía estética
El Tribunal Supremo ha reabierto el caso de Antonio Meño, un hombre de 41 años que se quedó en coma en 1989 durante una cirugía para retocarse la nariz. Hace dos años que el Supremo exculpó de lo ocurrido a la clínica Nuestra Señora de América y al anestesista de la operación, pero ahora ha aceptado la demanda de revisión de los padres de Meño, basada en un nuevo testigo, un médico que afirma que estuvo en el quirófano de aprendiz y da una versión que responsabiliza al anestesista.
Los padres de Meño llevan 372 días acampados con su hijo inmóvil en una caseta en la plaza de Jacinto Benavente. Su madre, Juana Ortega, aseguró ayer que no se moverán de allí (frente a una sede del Ministerio de Justicia): "Seguiré hasta que tenga un documento que diga que se acaba la pesadilla".
Hasta el momento ha habido tres sentencias en contra de los Meño: de un juzgado de Primera Instancia (1998), de la Audiencia Provincial (2000) y del Supremo. En ellas se afirma que Meño se asfixió al vomitar después de que lo desentubasen, ya reanimado, por lo que no se habría dado ninguna negligencia. Sin embargo, en la declaración jurada de I. F. G. se dice que el tubo de oxígeno se soltó durante la operación, sin el anestesista presente.
El Supremo ha admitido la demanda de revisión, que ya había solicitado la Fiscalía de Madrid alegando que hay indicios de maquinación fraudulenta, es decir, de que se ocultaron pruebas en el juicio. Según fuentes del tribunal, el juicio verbal empezará en septiembre. Ni la abogada del anestesista ni la clínica han querido hacer declaraciones.
PABLO DE LLANO - Madrid - 24/06/2010
INFORMACIÓN DEL PAIS.
http://www.elpais.com/articulo/madrid/Supremo/reabre/caso/hombre/coma/cirugia/estetica/elpepuespmad/20100624elpmad_4/Tes
El Tribunal Supremo ha reabierto el caso de Antonio Meño, un hombre de 41 años que se quedó en coma en 1989 durante una cirugía para retocarse la nariz. Hace dos años que el Supremo exculpó de lo ocurrido a la clínica Nuestra Señora de América y al anestesista de la operación, pero ahora ha aceptado la demanda de revisión de los padres de Meño, basada en un nuevo testigo, un médico que afirma que estuvo en el quirófano de aprendiz y da una versión que responsabiliza al anestesista.
Los padres de Meño llevan 372 días acampados con su hijo inmóvil en una caseta en la plaza de Jacinto Benavente. Su madre, Juana Ortega, aseguró ayer que no se moverán de allí (frente a una sede del Ministerio de Justicia): "Seguiré hasta que tenga un documento que diga que se acaba la pesadilla".
Hasta el momento ha habido tres sentencias en contra de los Meño: de un juzgado de Primera Instancia (1998), de la Audiencia Provincial (2000) y del Supremo. En ellas se afirma que Meño se asfixió al vomitar después de que lo desentubasen, ya reanimado, por lo que no se habría dado ninguna negligencia. Sin embargo, en la declaración jurada de I. F. G. se dice que el tubo de oxígeno se soltó durante la operación, sin el anestesista presente.
El Supremo ha admitido la demanda de revisión, que ya había solicitado la Fiscalía de Madrid alegando que hay indicios de maquinación fraudulenta, es decir, de que se ocultaron pruebas en el juicio. Según fuentes del tribunal, el juicio verbal empezará en septiembre. Ni la abogada del anestesista ni la clínica han querido hacer declaraciones.
PABLO DE LLANO - Madrid - 24/06/2010
INFORMACIÓN DEL PAIS.
http://www.elpais.com/articulo/madrid/Supremo/reabre/caso/hombre/coma/cirugia/estetica/elpepuespmad/20100624elpmad_4/Tes
17 jun 2010
REPORTAJE DE PABLO DE LLANO EL PAIS.
REPORTAJE
Un cabo suelto en el quirófano
Antonio Meño quiso retocarse la nariz y lleva 21 años en coma - La Fiscalía pide al Supremo que reabra el caso con un nuevo testigo de la operación
PABLO DE LLANO - Madrid - 17/06/2010
Un matrimonio de jubilados lleva 365 días acampado en la calle con su hijo en coma. Están en la plaza de Jacinto Benavente, a una calle de la Puerta del Sol. Viven en una caseta de madera enfrente de una sede del Ministerio de Justicia, en un lado de la plaza ocupado desde hace tiempo por borrachos y proxenetas. La caseta, por fuera, tiene sábanas y carteles en los que la familia pide "justicia" para su hijo, que siempre está dentro, paralizado sobre una cama en un espacio pequeño con olor a plástico.
La familia lleva 365 días acampada en la plaza de Jacinto Benavente
Antonio Meño Ortega, de 41 años, se quedó inválido en 1989 en una operación de cirugía estética. Quería retocarse la nariz. Durante la rinoplastia hubo un problema y su cerebro se quedó sin oxígeno. Sus padres llevaron a los tribunales a la clínica privada donde lo operaron, Nuestra Señora de América, y al médico responsable de la anestesia. Un juzgado de lo Penal culpó al anestesista de retirarle el oxígeno a Antonio antes de que pudiera respirar, provocando un vómito que lo asfixió. El médico debía indemnizarlo con 175 millones de pesetas (más de un millón de euros).
La Audiencia Provincial, primero, y luego el Tribunal Supremo rechazaron esa sentencia y exculparon al anestesista. El Supremo condenó a los padres a pagar 400.000 euros a la clínica y al anestesista por los gastos del juicio. El matrimonio, Juana y Antonio, dos panaderos de Móstoles, presentó un incidente de nulidad y el Supremo reanudó la tasación de costas. Los Meño decidieron echarse a la calle con su hijo.
Y en la calle, 21 años después de la operación, ha aparecido la última pieza del rompecabezas, un hombre que en diciembre se topó con su caseta de madera por casualidad, según dice la familia, y resultó ser un médico en activo que estuvo en la operación de su hijo como aprendiz, pero que no participó en los juicios. I. F. G., el nuevo testigo, ha firmado una declaración -entregada por la familia al Supremo con una demanda de revisión del caso- en la que da una versión distinta de lo que ocurrió en el quirófano y que la Fiscalía de Madrid, el pasado 17 de mayo, consideró en un escrito al tribunal como un indicio de "maquinación fraudulenta", esto es, de que se ocultaron pruebas en el juicio.
"Durante la operación observé que se producía una alteración del ritmo cardiaco, por lo que hice un comentario y llamaron a la auxiliar. El anestesista estaba en otro quirófano en ese momento. Al cabo de unos minutos apareció, levantó los paños que cubrían la cabeza del paciente y comprobó que el tubo a través del que respiraba el paciente se había desconectado. El anestesista exclamó: ¡Dios mío, se ha desconectado!". El testigo, que no ha querido hacer declaraciones a este periódico, nombra en su descripción de los hechos a los cirujanos, al anestesista y precisa el color de ojos y de pelo de la enfermera.
De acuerdo con el testimonio, el fiscal del caso, Félix Herrero Abad, entiende que en los juicios los demandados, "todos ellos unidos por lazos de parentesco y amistad, (...) ocultaron datos a los perjudicados y a los órganos judiciales". La Fiscalía sostiene que la prueba supuestamente escamoteada a la Justicia "podía haber dado lugar a una sentencia totalmente distinta" y reclama al Supremo que se admita la demanda de revisión del caso.
La abogada del anestesista, que ahora trabaja en un hospital público de Madrid, afirma que no le ha llegado el escrito de la Fiscalía y cuestiona la credibilidad del nuevo testigo: "Es la versión de una persona que aparece después de muchos años de juicios. Mi cliente dice que no sabe quién es y que no estaba en el quirófano". La clínica Nuestra Señora de América se ha negado a hablar del caso.
Los padres de Antonio Meño siguen la última vuelta de tuerca del caso con una combinación de esperanza y escepticismo. "Es el primer testigo que tenemos, y es importante; pero después de tantos años de injusticias, ya veremos qué pasa", dice Juana Ortega, de 64 años. La madre del hombre en coma no cree que se vayan de la calle hasta que haya otra sentencia en firme, si el Tribunal Supremo reabre el juicio. No se fía. Su relación con la Justicia es algo muy personal. "¡Qué gracia!", se reía el lunes por la noche, antes de ir a dormir. "Acabo de medir por primera vez la distancia que hay entre mi tienda y la sede del Ministerio: ¡Solo seis pasos!".
http://www.elpais.com/articulo/madrid/cabo/suelto/quirofano/elpepuespmad/20100617elpmad_8/Tes
Un cabo suelto en el quirófano
Antonio Meño quiso retocarse la nariz y lleva 21 años en coma - La Fiscalía pide al Supremo que reabra el caso con un nuevo testigo de la operación
PABLO DE LLANO - Madrid - 17/06/2010
Un matrimonio de jubilados lleva 365 días acampado en la calle con su hijo en coma. Están en la plaza de Jacinto Benavente, a una calle de la Puerta del Sol. Viven en una caseta de madera enfrente de una sede del Ministerio de Justicia, en un lado de la plaza ocupado desde hace tiempo por borrachos y proxenetas. La caseta, por fuera, tiene sábanas y carteles en los que la familia pide "justicia" para su hijo, que siempre está dentro, paralizado sobre una cama en un espacio pequeño con olor a plástico.
La familia lleva 365 días acampada en la plaza de Jacinto Benavente
Antonio Meño Ortega, de 41 años, se quedó inválido en 1989 en una operación de cirugía estética. Quería retocarse la nariz. Durante la rinoplastia hubo un problema y su cerebro se quedó sin oxígeno. Sus padres llevaron a los tribunales a la clínica privada donde lo operaron, Nuestra Señora de América, y al médico responsable de la anestesia. Un juzgado de lo Penal culpó al anestesista de retirarle el oxígeno a Antonio antes de que pudiera respirar, provocando un vómito que lo asfixió. El médico debía indemnizarlo con 175 millones de pesetas (más de un millón de euros).
La Audiencia Provincial, primero, y luego el Tribunal Supremo rechazaron esa sentencia y exculparon al anestesista. El Supremo condenó a los padres a pagar 400.000 euros a la clínica y al anestesista por los gastos del juicio. El matrimonio, Juana y Antonio, dos panaderos de Móstoles, presentó un incidente de nulidad y el Supremo reanudó la tasación de costas. Los Meño decidieron echarse a la calle con su hijo.
Y en la calle, 21 años después de la operación, ha aparecido la última pieza del rompecabezas, un hombre que en diciembre se topó con su caseta de madera por casualidad, según dice la familia, y resultó ser un médico en activo que estuvo en la operación de su hijo como aprendiz, pero que no participó en los juicios. I. F. G., el nuevo testigo, ha firmado una declaración -entregada por la familia al Supremo con una demanda de revisión del caso- en la que da una versión distinta de lo que ocurrió en el quirófano y que la Fiscalía de Madrid, el pasado 17 de mayo, consideró en un escrito al tribunal como un indicio de "maquinación fraudulenta", esto es, de que se ocultaron pruebas en el juicio.
"Durante la operación observé que se producía una alteración del ritmo cardiaco, por lo que hice un comentario y llamaron a la auxiliar. El anestesista estaba en otro quirófano en ese momento. Al cabo de unos minutos apareció, levantó los paños que cubrían la cabeza del paciente y comprobó que el tubo a través del que respiraba el paciente se había desconectado. El anestesista exclamó: ¡Dios mío, se ha desconectado!". El testigo, que no ha querido hacer declaraciones a este periódico, nombra en su descripción de los hechos a los cirujanos, al anestesista y precisa el color de ojos y de pelo de la enfermera.
De acuerdo con el testimonio, el fiscal del caso, Félix Herrero Abad, entiende que en los juicios los demandados, "todos ellos unidos por lazos de parentesco y amistad, (...) ocultaron datos a los perjudicados y a los órganos judiciales". La Fiscalía sostiene que la prueba supuestamente escamoteada a la Justicia "podía haber dado lugar a una sentencia totalmente distinta" y reclama al Supremo que se admita la demanda de revisión del caso.
La abogada del anestesista, que ahora trabaja en un hospital público de Madrid, afirma que no le ha llegado el escrito de la Fiscalía y cuestiona la credibilidad del nuevo testigo: "Es la versión de una persona que aparece después de muchos años de juicios. Mi cliente dice que no sabe quién es y que no estaba en el quirófano". La clínica Nuestra Señora de América se ha negado a hablar del caso.
Los padres de Antonio Meño siguen la última vuelta de tuerca del caso con una combinación de esperanza y escepticismo. "Es el primer testigo que tenemos, y es importante; pero después de tantos años de injusticias, ya veremos qué pasa", dice Juana Ortega, de 64 años. La madre del hombre en coma no cree que se vayan de la calle hasta que haya otra sentencia en firme, si el Tribunal Supremo reabre el juicio. No se fía. Su relación con la Justicia es algo muy personal. "¡Qué gracia!", se reía el lunes por la noche, antes de ir a dormir. "Acabo de medir por primera vez la distancia que hay entre mi tienda y la sede del Ministerio: ¡Solo seis pasos!".
http://www.elpais.com/articulo/madrid/cabo/suelto/quirofano/elpepuespmad/20100617elpmad_8/Tes
13 jun 2010
VÍDEO CONCENTRACIÓN 30 DE MAYO.
Este video fué emitido por los informativos del medio de la CUATRO.
http://www.rompenubes.com/video/4337294:Video:3407
http://www.rompenubes.com/video/4337294:Video:3407
8 jun 2010
Articulo y video del día 30 de mayo de Tele Madrid
Hoy se cumple un año de la acampada en la calle, ante el Ministerio de Justicia, de la familia de un hombre que entró en coma tras someterse a una operación de cirugía estética hace 20 años y que ha sido condenada a pagar 400 mil euros de costas judiciales
Decenas de familiares, amigos y ciudadanos que han conocido su caso tras esta acampada, se han concentrado en torno a Antonio Meño, la víctima.
Mantienen la esperanza porque ha aparecido un testigo, un médico, que estuvo en el quirófano y que ha testificado que sí se cometió una negligencia médica en este caso. Con este testimonio, la familia Meño confía en ganar el recurso de revisión que ha planteado ante el Tribunal Supremo
Al grito de 'Justicia por Antonio', sus padres y familiares convocaron la movilización para exigir responsabilidad ante el Departamento de Derechos Humanos en Ginebra por rechazar su caso "por no considerarlo de su competencia" y al Congreso de España por el rechazo "sistemático al no considerar ni prioritario ni de su competencia la admisión de todas las firmas presentadas".
http://www.laotra.org/actualidad/noticia.do?codigo=240061&titular=decenas_de_familiares_amigos_y_ciudadanos_en_la__concentracion___de_la_familia_de_un_hombre_en_coma_desde_hace_20_anos
Hoy se cumple un año de la acampada en la calle, ante el Ministerio de Justicia, de la familia de un hombre que entró en coma tras someterse a una operación de cirugía estética hace 20 años y que ha sido condenada a pagar 400 mil euros de costas judiciales
Decenas de familiares, amigos y ciudadanos que han conocido su caso tras esta acampada, se han concentrado en torno a Antonio Meño, la víctima.
Mantienen la esperanza porque ha aparecido un testigo, un médico, que estuvo en el quirófano y que ha testificado que sí se cometió una negligencia médica en este caso. Con este testimonio, la familia Meño confía en ganar el recurso de revisión que ha planteado ante el Tribunal Supremo
Al grito de 'Justicia por Antonio', sus padres y familiares convocaron la movilización para exigir responsabilidad ante el Departamento de Derechos Humanos en Ginebra por rechazar su caso "por no considerarlo de su competencia" y al Congreso de España por el rechazo "sistemático al no considerar ni prioritario ni de su competencia la admisión de todas las firmas presentadas".
http://www.laotra.org/actualidad/noticia.do?codigo=240061&titular=decenas_de_familiares_amigos_y_ciudadanos_en_la__concentracion___de_la_familia_de_un_hombre_en_coma_desde_hace_20_anos
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