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30 dic. 2009

CARTA ENVIADA A EUROPA PRESS 30 / 12 / 09

NO HAY NOTICIAS:

Estimada Cristina: Te deseo también felices fiestas para ti y los tuyos y te adjunto una pequeña nota por si puedes publicarla.


Lo de la familia Meño es el ejemplo mas claro de lo poco que importamos los ciudadanos en una sociedad que presume de principios democráticos y respeto hacia los derechos humanos y en la que aunque parezca inimaginable se dan situaciones como la que viven desde hace casi siete meses Antonio y Juana con su hijo Antonio en coma Vigil irreversible, abandonados a su suerte en pleno centro de Madrid. Ello es debido a que desde siempre los españoles hemos sabido ocultar muy bien nuestro dolor, obligados a ser buenos hijos, buenos padres, buenos trabajadores, buenos compradores, buenos contribuyentes, buenos votantes...pero nunca hemos sabido ser buenos ciudadanos ya que mientras en Francia se hablaba en los últimos siglos de los derechos del pueblo en España se nos imponían los derechos del Estado, lo que significa no darnos cuenta de los derechos que nos asisten y que nos corresponde exigir como tales ciudadanos.

 
No nos merecemos unos dirigentes, confortablemente instalados en lujosos despachos y casas a los que no les interesa saber cómo se encuentran ni lo que padecen gente como los Meño, a los que solo dejaron su propia autoestima para decirles a su hijo -que parece entenderles-, que están ahí por él, para asegurarle su futuro cuando ellos falten. Y aunque estén solos, en cuestiones de conciencia no cuenta la ley de la mayoría, como dijera Gandhi. Esta es sin embargo, pese a la soledad y abandono en la que se encuentra, la gente que hace grande a nuestro país, gente que no acepta la derrota, que siente la injusticia y se rebela frente a ella, que insiste sin desfallecer huyendo de los consejos de quienes le dicen que se marche -incluido este abogado-, que se enfrenta abiertamente a los poderosos que les causaron el daño, que no se resigna, que lucha contra la adversidad con la que les castigó inmerecidamente la vida. Que no se van de la Plaza Jacinto Benavente de Madrid porque quieren ser los primeros en apagar la luz de la indiferencia de nuestros jueces y políticos los primeros en encender la de la esperanza para todos aquellos que estén pensando igualmente en echarse a la calle como último recurso, convencidos de que prefieren ser personas dentro de la choza donde se encuentran que meros objetos de diversión de los poderes públicos.

 
No hay noticias. Simplemente decir que Antonio y Juana no abandonan la calle por los amigos y mucho menos por los enemigos. Se les va la vida y no les queda tiempo que perder para reclamar la ayuda que su hijo necesita. Cada uno de nosotros vivimos donde tenemos nuestra alma. Ellos la tienen desde hace más de veinte años en el cuerpo inerme de su Antonio. ¿Porqué y a donde se van a ir?


Luis Bertelli