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3 dic. 2010

EL CALABOZO


El calabozo de la Justicia para la familia Meño. 21 años han estado dentro, donde todos les metieron y del que nadie quiso sacarles. Vieron la luz en esa puerta abierta que, resultó ser una puerta falsa para condenarles de nuevo a vivir entre las rejas del Calabozo.



El Calabozo
Calabozo, calabozo,

experiencia inolvidable,

por algo te llaman "El Pozo"

y me impides que yo hable.

Y yo allí dentro y solo

sigo cantando y cantando

para no volverme loco.

El tiempo sigo esperando

que pase pronto y en tanto

para ir al baño pido permiso

y me dan de comer sopa y guiso.
Calabozo, calabozo,

no sos un lugar hermoso

en tus cuatro paredes habito,

lloro, río, callo y grito.

Meditando, meditando,

preguntándome ¿hasta cuando?

Escribo poesías, mientras tanto

el clima me sigue helando,

esperando y esperando,

que el tiempo pase, volando,

aguardando un largo año.
Calabozo, calabozo,

fuente de tristeza y gozo

brote de alegrías y penas

mientras espero venga mi condena.

Recuerdos que llegan a mi mente,

del pasado, que ya no vuelve,

mientras de sobrevivir trato

debiendo aguantar el maltrato,

afrontando cualquier daño.

Por eso calabozo, te quiero preguntar:

¿Hasta cuando seguirás siendo “mi lugar”?


A QUIENES HAN COLABORADO GRACIAS, A QUIENES LES HAN DEJADO DENTRO SIN ALIENTO Y SIN ESPERANZA GRACIAS, A QUIENES LES HAN DADO ÁNIMOS GRACIAS, A TODOS GRACIAS.



DE ACOSTA AZUAJE.


UN ANTES Y UN DEPUES DEL 19 DE NOVIEMBRE
http://www.youtube.com/watch?v=ykUxEJddBJs&feature=player_embedded

2 dic. 2010

UN GUIÑO A LA SOLIDARIDAD




El Mosquitero — Ayer mientras veía el telediario me quedé sorprendido por unos datos que dieron alrededor de la odisea que los padres de Antonio Meño Ortega han padecido. Su hijo entró en la clínica para hacerse una rinoplastia y tras una negligencia médica éste quedó en coma. Tras el juicio la clínica quedó exonerada de toda culpa y los padres, que ya en ese momento tenían a un hijo convertido en vegetal, se les...


http://www.wikio.es/espana/sucesos/antonio_meno_ortega

28 nov. 2010

EL 'YO ACUSO' DE ANTONIO MEÑO

Antonio Meño tiene hoy 42 años y lleva desde los 21 en coma vigil, postrado en una cama, mente en blanco y cuerpo martirizado. Su caso, como la lucha tremenda y heroica de su madre, Juana Ortega, y de su padre, también de nombre Antonio Meño, es una de esas historias que avergüenzan a toda la Administración de justicia, a todos los poderes públicos, estatales, autonómicos y locales, a las empresas que han intervenido en el caso, a los colegios médicos... a toda la sociedad. No es posible que una familia, en pleno siglo XXI y con la suerte -¿suerte?- de vivir en el llamado Primer Mundo, haya pasado 21 años por este proceso de sentencias y recursos sin que nadie con dos dedos de frente -o de humanidad- pusiera fin al calvario.
Basta la simple relación de hechos: Antonio Meño, estudiante de Derecho, se queda en coma con 21 años en una operación estética en 1989. En 1993, un juzgado condena al anestesista por negligencia. El anestesista recurre y en 1998, cinco años después, la Audiencia Provincial le da la razón y le absuelven. La familia recurre y a los 10 años, 10, el Supremo confirma la absolución y obliga a los Meño-Ortega a pagar 400.000 euros a los demandados por gastos judiciales. Ahora, y ante la aparición de un testigo nuevo que los acusados ocultaron, el Supremo ha ordenado reabrir el caso.

Veintiún años? ¿Es posible que en un país civilizado, Juana Ortega, Antonio Meño y su hijo hayan tenido que pasar 522 días en un tenderete en el centro de Madrid? Y ahora ¿qué hará el Supremo? ¿Otros 10 años? Queda la esperanza de que la empresa propietaria de la clínica recupere la dignidad y crea que ya está bien de tanto sufrimiento y tanto dolor, y que ha llegado el momento -hay que repetirlo: ¡21 años!- de pactar una indemnización.

Cualquier cosa servirá para acabar con la inhumana agonía de estos dos jubilados, que ya en los años cincuenta, en mitad del franquismo, tuvieron que sufrir el drama de una España que los obligó a emigrar a Francia. Ahora la ignominia y la vergüenza se la deben a un sistema democrático, pero ciego y sordo en demasiadas ocasiones.

27/11/2010

http://www.elpais.com/articulo/opinion/acuso/Antonio/Meno/elpepiopi/20101127elpepiopi_3/Tes