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21 mar. 2010

DECLARACIÓN DE Dº IGNACIO MÉDICO OBSERVADOR PRESENTE EN LA OPERACIÓN EN 1989 / 2010 VEINTIÚN AÑOS PIDIENDO A GRITOS JUSTICIA.



Madrid a 13 de febrero de 2010.



El compareciente Don Ignacio………..............Apellidos y demás documentación personal quedan exclusivamente para uso Judicial, hace de forma voluntaria la siguiente declaración:


Que el día que operaron a Antonio Meño Ortega se encontraba en el quirófano de la Clínica Nuestra Señora de América donde fue intervenido Antonio Meño.


Mi presencia en aquel día se debía a que estaba recién licenciado en medicina y cirugía y estaba aprendiendo cirugía estética con Don Miguel Ballester Diez.


En aquel día asistió a la sesión matinal de cirugía estética, concretamente a una rinoplastia estética programada de Antonio Meño Ortega, estaba allí en calidad de aprendiz voluntario para mi formación como médico de cirugía estética y era un mero observador que no participaba en la operación quirúrgica, solo observaba y aprendía las técnicas quirúrgicas de rinoplastia.


En esa intervención quirúrgica se encontraban presentes además el doctor Miguel Ballester Diez como cirujano, su hermano chencho como ayudante y como enfermera instrumentista su sobrina Elena, así mismo se encontraba también un anestesista el Dr. González y una enfermera auxiliar que creo recordar que se llamaba Kati con pelo rojizo y ojos claros.



Durante la intervención observé que en el monitor de frecuencia cárdiaca del quirófano se producía una alteración del ritmo cardiaco, por lo que hice un comentario en quirófano y llamaron a la auxiliar de clínica circulante ya que no se encontraba en quirófano el anestesista.

 
El anestesista estaba en otro quirófano en ese momento y la auxiliar de clínica volvió al quirófano donde estaba operándose a Antonio Meño, diciendo: “Qué queréis que el anestesista está intubando en otro quirófano”. Acto seguido le informaron que algo no marchaba bien y que por favor viniera urgentemente a este quirófano donde se estaba realizando la rinoplastia.


Al cabo de unos minutos aparece el anestesista, levantó los paños que cubrían la cabeza del paciente y comprobó que el tubo de anestesia endotraqueal conectado a la máquina a través de la cual respiraba el paciente SE HABÍA DESCONECTADO Y EL ANESTESISITA EN ESTE MOMENTO EXCLAMÓ ¡DIOS MIO SE HA DESCONECTADO!


Inmediatamente el anestesista conectó el tubo a la máquina y comenzó a ventilar al paciente con oxigeno puro y posteriormente le intentó despertar, cosa que no consiguió.


Posteriormente dejaron al paciente en coma barbitúrico inducido y pasó a la UVI.


Pasado el tiempo Miguel Ballester me comentó que el había sido absuelto y que el anestesista había sido condenado, considerando que recibido una indemnización económica para paliar el daño que se había producido. Posteriormente un día paseando por la Plaza Jacinto Benavente vi acampada a la familia Meño con su hijo pidiendo Justicia por que no había recibido ninguna cantidad y le condenaban en costas, lo que me llevó a hacer la presente declaración que firmo por triplicado y en lugar y fecha indicados al comienzo.


Fdº Don Ignacio.